domingo, 27 de noviembre de 2016

"MEDIR EL EXITO"

Así como no existe un solo significado para la palabra “éxito”, tampoco hay una sola manera de medirlo. En estricto sentido, siempre, hasta el día de la muerte, nos hará falta algo y el
Medir el éxito
rumor de algún sufrimiento nos acechará.
Si miras la vida desde la óptica de la carencia, nunca serás la más bella o el más guapo, ni el más rico, ni el más elogiado, ni el más popular. Porque éxito y felicidad no son sinónimos. El éxito es un concepto más bien acumulativo: tener más de algo, hasta alcanzar una supuesta cumbre que nunca es la más elevada. La felicidad, en cambio, puede ser vista como lo contrario: no necesitar nada más para sentirte bien.

El éxito es un concepto hábilmente administrado por la sociedad de consumo. Es uno de esos atributos que adquieres más para exhibirlo a los demás, que para disfrutarlo en la intimidad de tu corazón. Probablemente se trate de una idea que corresponde más a la esfera del poder y de la economía, que al mundo del bienestar emocional.

Lograr lo que nos proponemos no siempre es el final feliz de una historia. Dice el viejo aforismo “Ten cuidado con lo que deseas porque podrías conseguirlo”. Agregaría que nunca es malo lograr lo que se desea, siempre y cuando sea una meta elegida libremente y no impuesta por una cultura que busca productividad y se basa en la competencia entre unos y otros para lograrla. En ese sentido, éxito es obtener lo que libremente se desea, sin otro propósito que el de ser más feliz y dormir más tranquilos.

El arte de vivir