domingo, 28 de agosto de 2016

“NO JUZGUES, NI CRITIQUES A NADIE PARA QUE LUEGO NO TE LO HAGAN A TI”

NO JUZGUÉIS, PARA QUE NO SEÁIS JUZGADOS.
PORQUE CON EL JUICIO CON QUE JUZGÁIS, SERÉIS JUZGADOS, Y CON LA MEDIDA CON QUE MEDÍS, OS SERA MEDIDO.
Y POR QUE MIRAS LA PAJA QUE ESTA EN EL OJO DE TU HERMANO, Y NO ECHAS DE VER LA VIGA QUE ESTA EN TU PROPIO OJO?…

Es impresionante ver hoy en día con que facilidad se juzgan y se critica a las personas, nos dejamos llevar por las apariencias, los chismes  y malos entendidos.
En muchas ocasiones por un comentario o un señalamiento sin conocimiento de causa se ha destruido
No critiques
el honor y el testimonio de una persona.


Todas las personas nos equivocamos y cometemos errores así que cuando tengas ganas de criticar y juzgar primero observa tu interior  y te darás cuenta que no somos mejor que esa otra persona.


Recuerda siempre que las cosas NO SON como las VEZ…

Detrás de ellas hay mucho mas de lo que pueden juzgar tus ojos…

Cuidado con emitir comentarios sin conocer su tras fondo…

Hoy yo te invito a que tomes la  decisión de no juzgar ni criticar solo por hoy.

El arte de vivir

sábado, 27 de agosto de 2016

"APRENDE A SACAR PARTIDO DE TODAS LAS SITUACIONES QUE SE TE PRESENTEN"

Saber aprender de las situaciones de la vida
No te dejes confundir por el título de la nota. No estamos hablando de que seas una persona oportunista y que busca obtener el rédito de todo lo que hace, sino que aprendas a apreciar las situaciones como un todo, una situación en conjunto que tiene sus cosas buenas y malas que te
Aprende a sacar partido
pueden ayudar a crecer de una manera fuerte y segura.
Muchas veces es necesario aprender a analizar las situaciones, preguntarse bien el por qué de las cosas que nos suceden en el día tras día. Por ejemplo, dejar lugar al imprevisto, tratar de creer en que las casualidades no siempre son tal como las plantean o que incluso detrás de ese conflicto latente, puede haber una posibilidad de armonía.
Es cuestión de estar con todos los sentidos atentos a las situaciones de la vida diaria con las que nos enfrentamos. Todo tiene un doble sentido y una doble lectura. Y hasta triple y cuadruple también. Sólo es cuestión de saber identificarlos y sacar buen provecho de todo. La vida está repleta de enseñanzas. Simplemente hay que tener el radar alerta para detectarlas y tomar su lado bueno.
Compartamos esta más que interesante frase de Mark Twain. Piensa en ella y fíjate cómo la vida está llena de dobles lecturas y de cómo puedes sacar partido de esas situaciones:
"Toda la naturaleza no es más que arte que desconoces; toda casualidad, dirección que no puedes ver; toda discordia, armonía incomprendida; todo mal parcial, bien universal; y, a pesar del orgullo, y a pesar del despecho de la mente errada, una verdad es clara. Lo que es, es como debe ser."

El arte de vivir

viernes, 26 de agosto de 2016

"AL MAL TIEMPO BUENA CARA"

mal tiempo, buena cara". 6 consejos para sacar ventaja de los problemas
Sientes que te "ahogas en un vaso de agua", ha llegado el momento de utilizar la sabiduría para sacar provecho de las dificultades y poner buena cara al mal tiempo.
La vida no es fácil. Eso es algo que todos los seres humanos sabemos, ya sea por propia experiencia o porque hemos visto sufrir a nuestros seres amados. Sin embargo, cada aspecto doloroso de la existencia se supera y con ello se aprenden, al mismo tiempo, lecciones para toda la vida.
Debemos tener en cuenta que ninguna persona ve las cosas como nosotros; percibimos cada situación
Al mal tiempo buena cara
de manera diferente y maduramos en experiencia a medida que vivimos, pero en esta “ley constante de la vida” hay una cosa que no cambia, y es que TODOS podemos hacer uso de los mismos recursos para vencer los momentos difíciles y poner –como dice el dicho– “al mal tiempo, buena cara”.
Recuerda que a pesar de las dificultades, éstas siempre se presentan con algún propósito que quizás en el momento no podemos comprender; con seguridad en un futuro cercano “el misterio” será descubierto.

Sé agradecido
con todo lo que tienes, por quienes te rodean, por lo que has conseguido y lo que la vida te ha dado. Si haces un examen concienzudo sobre cada cosa que pasa en tu día a día, o lo que le pasa a tu familia, te darás cuenta de que las bendiciones de las que eres acreedor no son fortuitas, sino el resultado de lo que has hecho bien y que ahora, en momentos de dificultad, te es retribuido.

¡No estás solo!
Eso es algo de lo que muy pocas veces somos conscientes; optamos por encerrarnos en nuestro problema, pues creemos que nadie nos va a entender, no confiamos ni en nuestra pareja, ni en los hijos o hermanos, e incluso dejamos por fuera a nuestros padres. En muchas ocasiones dos o tres cabezas piensan mejor que una, y si así es, ¿acaso no se podría solucionar un problema, que es personal, por un núcleo familiar y viceversa?

No te enfoques en el problema
Encauza tu atención en otras actividades. Está claro que lo que más deseamos es solucionar lo que nos “daña el día”, pero cuando nuestra mente se enfoca SOLO en la dificultad, nos bloqueamos y no hallamos solución a nada; entonces, el paso a seguir es encauza tu atención en otras actividades; por ejemplo, salir a caminar, ya que esto te permite despejarte, tu cerebro recibe más oxígeno y piensas mejor; si logras distraerte con otros oficios o actividades, digamos que “de la nada” te vendrá la inspiración y la solución al problema aparecerá con claridad.

Sonríe
La risa es un remedio infalible contra las dificultades y la mala actitud. ¿Quién no ha estado triste y su pequeño niño, con alguna gracia, logra hacerlo reír?, ¿a quién, por más dolor y soledad que albergue en su corazón, su mascota, con solo su presencia, no lo consuela? Lo reitero: recuerda que NO ESTÁS SOLO.

Acepta lo que no puedes cambiar
Es un hecho que existen situaciones en las que la única y última opción es aceptar lo que venga o tenga que suceder; deja que las cosas tomen su cauce por sí mismas. Resulta a veces que la “situación difícil” o problema no era TAN GRAVE como lo creíamos, pero únicamente nos damos cuenta de esto cuando ya ha pasado un tiempo y no podemos evitar decirnos: ¡tanto que sufrí, y no era nada!
Debo decir, para finalizar, de manera grata, que la vida es una escuela: todo lo que nos sucede, por más doloroso que pueda ser, tiene una enseñanza para darnos. Ver la existencia como un salón de aprendizaje nos ayuda a ser más reflexivos, más despiertos y estar atentos a todo lo que nos rodea. No hay un solo ser humano que no haya sufrido la pérdida de un familiar, o que no haya sido rechazado en un trabajo o lo haya perdido; las desilusiones y frustraciones son el pan diario de cada día, pero la ACTITUD con la que asumas cada uno de tus días será lo que haga el cambio en tu vida, en tu familia y en tus hijos, que en última instancia son el reflejo de la persona que eres.

Sé feliz.

El arte de vivir

jueves, 25 de agosto de 2016

"QUIERO SER NIÑ@ OTRA VEZ"

¿Saben? Si pudiera renunciaría a ser adulta. Me gustaría ser niña otra vez. Tener nuevamente 6, 8 o 10 años. Quisiera sentir esa mágica sensación de ser un infante. Tener esa misma inocencia que tuve ayer. Entonces no tenía problemas, solo pensaba en jugar a las muñecas, pasarme las tardes en mi portal y entrar a la casa con las rodillas negras de tanto jugar a los “yaquis” y a los palitos chinos. Quiero navegar barquitos de papel en un estanque y jugar con mis amiguitos a Los Escondidos, La Gallinita Ciega, El Perrito Goloso… Jugar al pon, saltar la suiza con sus variantes, contar adivinanzas...
Quiero ser niñ@
Quiero volver a la escuela con mi uniforme planchado, mi merendero y una sonrisa llena de felicidad donde la mayor preocupación eran los juegos del recreo y qué pintar con acuarelas porque siempre fui muy mala pintando. Quiero emocionarme al saludar a la bandera y cantar el himno. Quiero "tomar distancia" en la fila. Volver a la niñez para despertarme todas las mañanas sin ninguna otra preocupación que la de haber hecho mis tareas.
Quiero ser niña de nuevo para desayunar mirando a Elpidio Valdés. Ir a una cafetería a comer helado y hamburguesa y pensar que es un restaurante 5 estrellas. Pensar que los dulces son mejores que el dinero porque se pueden comer. Volver a mi casa a comer los panqués de mi madre y hacer las tareas en la mesa del comedor. Quiero ser niña de nuevo para vivir mil aventuras, gozar del sol y de la lluvia sentirme libre y contemplar al arco iris que brilla a lo lejos. Para no preocuparme de nada, para sentarme en el patio de mi casa y a pleno sol cerrar mis ojos y soñar.
Quiero ser niña de nuevo para esconderme debajo de las sábanas cuando hay tormenta, con los truenos y relámpagos retumbando en mis oídos y yo temblando de miedo. Para temerle a la oscuridad y dormir con las luces prendidas. Quiero pelear con mi hermano y luego pasar junto a él largas tardes en el cine. Quiero pasarme los veranos en la playa haciendo castillos de arena… Quiero la mesa grande de los domingos donde todos comíamos juntos y me sentaba a la mesa cuando todo estaba servido. Quiero tomar largos baños y dormir 10 horas todas las noches. Quiero salir cómodamente de mi casa sin preocuparme cómo está mi cabello o mi ropa.
Quiero ser niña de nuevo para hablar con mis abuelos y preguntarles muchas cosas y quitarme muchas dudas. Quiero escuchar hablar con respeto del Doctor, de la Maestra porque "saben" más que uno. Y vivir sin computadoras y juegos de súper nintendo y seguir siendo inocente. Para ver todas las cosas con sorpresa e ingenua alegría, sentido de descubrimiento, como si todo lo creado fuese solo para mí. Quisiera tener el corazón de niña para gozar de las pequeñas atenciones y legítimos instantes de bondad.
En algún lugar de mi juventud maduré y aprendí demasiado… Cosas que hoy quiero olvidar… Aprendí cómo la gente se ha olvidado del amor y no sabe amar. Aprendí cómo destruyen con la boca, cómo la envidia los rodea y los hace desear el mal. Aprendí de armas nucleares, guerras, prejuicio, hambre y de niños abusados. Aprendí sobre mentiras, matrimonios infelices, del sufrimiento, enfermedad, dolor y la muerte. Aprendí de un mundo en el que saben matar y lo hacen. Aprendí cómo el dinero puede destruir a una familia.
¿Que pasó con el tiempo en que pensaba que todo el mundo viviría para siempre, porque no entendía el concepto de la muerte, excepto cuando perdía mi mascota, cuando pensaba que lo peor que pasaba era que cualquiera me quitara un juguete o no me escogiera para ser su compañera de equipo?
Quiero alejarme de las complejidades de la vida y emocionarme nuevamente con las pequeñas cosas una vez más. Quiero regresar a los días en que la música era limpia y sana. Recuerdo cuando era inocente y pensaba que todo el mundo era feliz porque yo lo era. Solo pensaba en lo que iba a ser cuando fuera grande, sin la preocupación de lograrlo o no. Caminaba por la playa pensando solo en la arena entre los dedos de mis pies y la concha más bonita que iba a encontrar, sin preocuparme por la erosión y la contaminación. No me preocupaba el tiempo, las deudas o de dónde iba a sacar dinero para arreglar la casa.
Quiero una vida sencilla nuevamente. No quiero que mis días sean de horas interminables de trabajo en la computadora, de montañas de papeles en mi buró, de noticias deprimentes, ni de cómo sobrevivir unos días más cuando ya no tengo un puto peso para terminar el mes. Quiero las cosas sencillas de todos los días sin responsabilidades ni obligaciones.
No quiero que mis días sean de chismes, enfermedades y pérdida de seres queridos. Quiero seguir creyendo en el poder de la sonrisa, del abrazo, del apretón de manos, de la palabra dulce, de la verdad, de la justicia, de la paz, los sueños, de la imaginación. Quiero irme a dormir sin pensar en mañana. Quiero ser niña de nuevo para ver un planeta sano sin plástico reciclable que contamine la tierra.
Quisiera tener oídos de infante para escuchar los cantos de los pájaros y del grillo, y sonreír como si ese canto lo cantara solo para mí. Y tener su lengua con su ingenuidad y simplicidad para nombrar cada cosa por su nombre. Tener su sueño plácido y reposar en paz, sin remordimientos, sin sombras, plácidamente, sin preocupaciones.
Quiero regresar a los tiempos donde la vida era simple. Cuando todo lo que sabía eran colores, tablas de sumar y cuentos de hadas; y eso no me molestaba, porque no sabía que no sabía, y no me preocupaba por no saber. Quiero pensar que el mundo es justo; que todas las personas son honestas y buenas; que no hay envidias. Quiero pensar que todo es posible.
Sí, a veces estoy tan cansada de ser adulta que realmente desearía tener esa edad en la que todo es inocente, en que las palabras no duelen demasiado, y que el corazón no ama, tan solo te gusta el chico de la clase de al lado… Quiero volver a recoger flores y deshaciendo pétalos preguntarle: “me quiere…, no me quiere…”. Quiero tener las cosas tan claras como entonces. No me importa si infantiles, pero claras…
Quisiera volver a ser aquella niña que se reía a la mínima tontería y tenia en su cara esa sonrisa resplandeciente. Aquella que sus únicas preocupaciones era llegar a ver a tiempo los muñe en la televisión y colorear las tareas del colegio. Aquella que solucionaba las peleas con las amigas con un simple ¿Quieres ser otra vez mi amiguita? Aquella niña que no sabía lo que era sufrir, que solo lloraba cuando se caía y le salía sangre. La que no sabia de la existencia ni del Messenger ni del twitter. Quisiera volver a ser esa niña.
Quisiera actuar como siento sin pensar en las consecuencias el día de mañana. Quisiera ser inocente para pensar que nadie me hará daño. Desearía juntar mis sonrisas, cruzar miradas sin miedo a ser sorprendida. Vivir sin miedos, tomando las decisiones de un adulto…, con la fuerza de una niña.
De vez en cuando con apatía de ser una adulta ya, me remonto al pasado, a esos momentos de mi niñez y quisiera ponerme a jugar sin pensar en nada más. Pero el deber y la conquista del día a día en esta sociedad convulsa, me devuelve al presente donde tengo que luchar. Pero qué dulce sensación remontarme a ese pasado donde sin duda fui feliz, y buscar en mis recuerdos a esa niña que aún vive dentro de mí.
Quiero creer en la raza humana y quiero volver a dibujar muñecos en la arena… Sería maravilloso que cada uno de nosotros pudiera vivir un poco como ese niño fuimos y que llevamos dentro, y no nos dejemos arrastrar por la sociedad que nos rodea. Llena de prejuicios y maldades. Donde pensamos que la computadora y la tecnología lo son todo, pero la realidad es que no toda la diversión proviene de las computadoras, no todas las enseñanzas se logran con un programa en solitario. La naturaleza, el contacto con otros niños y los juegos tradicionales aportan muchos valores al enriquecimiento de la personalidad.
Me gustaría volver a ser niña, para sólo volver a sentir el dolor de un tropezón y no las heridas del alma, porque las rodillas lastimadas sanan más rápido que los corazones rotos.
Quiero ser niña de nuevo... Donde el mundo sólo es juegos y fantasías no dolor ni preocupaciones. Quiero, en fin, tener devuelta mi infancia… mi inocencia... mi esperanza... Quiero regresar a los tiempos en que la vida era simple. ¡Quiero volver a ser niña nuevamente! Porque en esa época todo lo que sabía era ser feliz, porque no sabía las cosas que preocupan y lastiman el corazón.

El arte de vivir

miércoles, 24 de agosto de 2016

“PARA DECIR NI UNA MENOS, HAY QUE DEJAR DE CRIAR PRINCESAS INDEFENSAS Y MACHITOS VIOLENTOS"

¿Qué les parece esta frase?. La verdad es que de inicio me pareció muy fuerte, pero ahora que la pienso con detenimiento, es muy cierta, pero no por eso fácil, es decir ninguna  criamos a nuestros hijos pensando en hacer un golpeador ó una mujer maltratada, todas tratamos de forjar  hombres y mujeres felices, sin embargo qué es lo que falla, qué es lo que sobra o falta para convertir a nuestros hijos en parte de las  estadísticas de violencia intrafamiliar.
 Sin duda algo  estamos haciendo mal,  los
Ni una más
indices de violencia son elevadísimos, 603 millones de mujeres sufren de violencia intrafamiliar en el mundo, ¿Se han puesto a pensar que quizás nuestros actos son los que están conduciendo a nuestros hijos a ese futuro?
Cuántas veces no hemos dicho o dejado que nuestra pareja le diga a nuestro hijo ,” no llores, pareces niña” y cuantas veces no le hemos dicho a nuestra hija ” no juegues así, pareces niño”
Todas las madres queremos tener princesas felices y príncipes valientes y quizás no esta mal, lo que esta mal, es comenzar a limitar las capacidades de uno y otro, es decir no por que me encante el morado y ame los brillos en mi ropa significa que no puedo saber de mecánica incluso mejor que mi pareja y no por que mi pareja guste de los juegos bruscos  significa que este mal si llora con la película de Titanic (lo cual es verdad)  en realidad no pasa nada, o si?
¿Por qué aplaudimos ciertas actitudes en los niños mismas que reprobamos en las niñas y viceversa?
Si el nene desde el kinder tiene “noviesitas”, todos lo aplauden, nunca falta el “ese es mi hijo”, parece divertido decirles que es correcto tener varias  novias, cuando lo correcto en realidad es decirle que a esa edad uno no tienen novias, solo amigas y amigos.
Si la nena hace pucheritos y no ayuda en la casa por que no quiere que se le despinten las uñas todos nos reímos y decimos “desde pequeña es una diva va a ser la sensación cuando crezca”.
Y como estas una infinidad de divisiones y limitaciones que le vamos imponiendo a los niños, cuando si tratáramos de enseñarles que todos podemos hacer todo y que no por ser mujer u hombre tenemos el derecho de lastimar, nos daríamos cuenta que para ellos es mas natural ser así que seres divididos “cosas de niño” y “cosas de niña”.
La delicadeza y la valentia no están peleadas con esto, al contrario, un hombre es mas valiente cuando entiende que las mujeres pueden hacer lo mismo que él y que nada pasa y  las mujeres son mas delicadas cuando se aman  y se dan a respetar pues entienden que amar es una decisión no una necesidad.
Hay que fijarse en las frases del día a día, no permitir que los abuelos o tíos los llenen de ese tipo ideas con las quizás nosotros fuimos criados, pues la  realidad es que ese tipo  educación  sólo nos ha traído horribles historias de violencia. Como padres somos los formadores de nuestros pequeños que en un futuro no muy lejano serán la pareja, el padre, el tío , el compañero, de alguien, no pidamos milagros, si ellos están en un entorno machista o por el contrario, ellos crecerán pensando que el amor y las relaciones son así que eso es lo  “normal”.
Nosotras somos capaces de hacer todo, no tenemos limites y eso es lo increíble de ser mujer, formemos mujeres que lo sepan desde el inicio y no a causa de una ruptura sentimental, que sepan que están hechas del diamante mas fino y por lo mismo, el más fuerte.
Los hombres son un ser mágico que tiene el talento de expresar, de crear, de sentir todo, no los limitemos a los sentimientos “de hombre” enséñale a conocerse y entender que tienen la capacidad de sentir y la maravillosa habilidad de hacer sentir y que esto conlleva una responsabilidad.
Tenemos en nuestra mano la posibilidad de cambiar el futuro se que suena exagerado pero,¿Te has puesto a pensar cuántas personas van a pasar por la vida de nuestros hijos? Si lo piensas así sabrás que es verdad que una parte del futuro esta en nuestras manos.

El arte de vivir

martes, 23 de agosto de 2016

"SER PERFECTO EN CADA MOMENTO"

 puede ser una tarea interminable e imposible. Cuando los ideales que nos proponemos son demasiado altos, es más difícil alcanzarlos. Sin dudas, esto supone un agotamiento en el plano emocional y psicológico, porque la lucha es con uno mismo, aparecen sentimientos de culpa, de fustigación, por no haber podido ser un “excelente” en cada situación.
Ser perfecto
En la búsqueda de la llamada “perfección”, es preciso moldearse en base a lo que consideramos “deseable” para nosotros mismos, es decir, ser el más querido, el que nunca se equivoca, el elegido, el que obtiene las más altas calificaciones, el que lo hace siempre todo más que bien, etc. Sólo de pensar en ello, parece agotador. Intentar ser “la persona perfecta” de los padres, la pareja, los profesores, el jefe, los amigos y hasta la sociedad es algo que cansa física, emocional y psicológicamente. En muchos casos, es preciso deshacerse de los deseos propios para amoldarse a lo que los demás esperan.
Esto es así ya que mientras estamos ocupados en ser perfectos, dejamos de lado los sentimientos o los deseos. Cuando nos colocamos una máscara donde la sonrisa está siempre intacta, pero ese brillo no llega más allá, cuando todo es una rutina para caer bien o agradar, experimentamos una dificultad para sentir realmente, nos encerramos porque tenemos que controlarnos y todo ello causa varios desequilibrios.
Las personas que desean alcanzar la perfección todo el tiempo son rígidos en varios aspectos. En lo que se refiere al físico es así porque la tensión se “deposita” en los músculos y no permite que se muevan como corresponde. En el plano cognitivo, porque el pensamiento sólo es blanco o negro, sin grises intermedios para ver las cosas. En el aspecto emocional, la rigidez es más difícil de experimentar porque los sentimientos no se pueden considerar perfectos, por lo cuál, se reprimen. Nunca dicen lo que sienten o les pasa verdaderamente.
La rigidez también se demuestra al momento de tomar decisiones, ya que escoger entre lo correcto y lo incorrecto supone una catástrofe al “equivocarse” (palabra que nunca es usada por un perfeccionista). Puede haber muchos problemas y dudas para elegir un camino, por más sencillo que parezca el caso. Querer llegar al máximo nivel de perfección tiene un coste muy elevado, por lo que un error mínimo lo puede estropear todo.
Las personas que buscan la perfección continuamente tienen inconvenientes para mantener una pareja estable o bien de pasar buenos momentos en compañía. Es difícil para ese individuo dejarse llevar por las emociones o la espontaneidad. El amor los hace sentir vulnerables, porque están más expuestos, y eso desarma su rigidez auto impuesta. El otro además puede ver que no son tan “perfectos”. También puede ocurrir que se conviertan en el “ideal” de la otra persona.
En el plano laboral, la perfección supone no conocer el límite en lo que se está haciendo. Se centran tanto en los detalles que tardan mucho tiempo en finalizar una tarea, están tan concentrados en lo “micro” que pueden dejar de lado lo “macro” o general. Querer ser extremadamente perfectos en el trabajo también supone un riesgo, porque no se hacen las cosas con soltura y hasta se puede disminuir la productividad. Si bien el resultado puede ser mejor, el tiempo de elaboración no es rentable.

Todo esto provoca la sensación de una no auto realización y un poco auto concepto de uno mismo. Si se aspira a ser perfecto en todos y cada uno de los ámbitos de la vida, se está luchando contra la esencia del ser humano. Al no poder alcanzar ese ideal, la culpa y la depresión aparecen.
El secreto está en saber que no nacimos para ser perfectos, sino reales, con emociones verdaderas, equivocaciones, olvidos y descuidos. Nadie puede ser perfecto en todo lo que hace, pero si, buscar ser lo mejor posible en ciertos aspectos. Dejar de lado la rigidez, estar más “liviano” de cargas y saber que de los errores se aprende es una buena forma de ser más felices.

El arte de vivir

lunes, 22 de agosto de 2016

"YO AQUÍ HE VENIDO A VIVIR"

La felicidad no consiste en llenar nuestra
vida de años, sino los años de vida.
Jesús Sánchez Martos
Cuentan que cuando un antropólogo del Gobierno colonial belga llegó al Congo a principios del siglo XX y se encontró con una tribu de pigmeos, al ver en ellos unas personitas tan menudas, desnudas y alegres, les preguntó si se sentían hombres felices. Los pigmeos no supieron responder. La palabra felicidad no estaba en su vocabulario. No la necesitaban.
Vivir la vida
Pretender un consenso alrededor de la palabra felicidad es un imposible. Cada uno tiene su definición y ningún diccionario parece abarcarla.
Están quienes afirman que la felicidad es una invención de nuestra cultura y los que la consideran una utopía inalcanzable, pero necesaria para hacernos caminar. “La felicidad es el camino”, dicen. Hay para quien solo existen los momentos felices y para quien puede llegar a ser un estado permanente; los que dicen que feliz se es y los que dicen que en la felicidad se está. Está el continuo desear de Occidente y la moderación de Oriente; los que buscan la felicidad en el poder, el dinero y las posesiones y los que tratan de reducir el deseo a su mínima expresión; los que la buscan en la Tierra y los que se reservan para el cielo. Están los científicos que se atreven a lanzar una fórmula (F = E (M+B+P)/R+C), los que hablan de un gen de la felicidad y los que dicen que lo único de lo que podemos hablar es de bienestar o satisfacción. Están los que creen que la felicidad es amar y los que creen que es amarse, así como los que piensan que hay que amarse para amar. Están los que la intentan vender y los que la intentan comprar, los que la cantan, los que la escriben y hasta los que la huyen. Están los que como Santa Teresa confiesan que su mayor pecado fue querer ser feliz y los que como Borges afirman que no haberlo sido es el peor de los pecados.

El arte de vivir