sábado, 10 de diciembre de 2016

"SI FUÉSEMOS PERFECTOS"

no necesitaríamos palabras de ánimo, consejos o amigos.
Me alegro de no serlo y poder enviarte bellas cosas como ésta.
Eso sí parece perfecto.
Si fuésemos perfectos
NO SOY PERFECTO, Y ME ALEGRO DE NO SERLO
Quise imaginar lo que sería mi vida estando en este mundo, siendo un ser perfecto, sin tristezas, sin vacíos, sin necesidad de amar y sentirme amado; teniendo todo a la mano, para alcanzarlo sin el más mínimo esfuerzo, siendo poseedor de una imagen y figura perfecta ante los ojos de los demás; sintiendo el poder en mis manos (después de todo, eso es lo que anhelamos y soñamos los seres humanos)...
Y después de imaginar lo que sería mi vida así, el pensar en eso, no fue un sueño, sino una pesadilla de la cual inmediatamente quise despertar… corrí al espejo a verme, y al contemplar mi imagen y redescubrir lo que soy, dije con voz de alivio:
¡Qué bien, no soy perfecto!
Si no me equivocara jamás, tal vez no podría entender los errores que también cometen los demás, viviría juzgándolos, y me quedaría solo, porque no encontraría a nadie que me pudiera igualar.
Si mi imagen y figura, fueran perfectas para la humanidad, nadie sabría quién realmente soy, me buscarían por mi apariencia, verían en mí solo lo material; tal vez me convertiría en esclavo del cuerpo y de lo superficial, queriendo encontrar la fórmula de la eterna juventud, para no envejecer jamás, viviendo una vida superficial; en el espejo no vería más que mi figura, no sabría quién soy en realidad… prefiero ser pequeño, diferente, estando seguro de que los que me quieren, me conocen en verdad, y mejor aún, solo puedo contemplar en el espejo, más que mi alma, y lucho por conservar mi belleza espiritual.
Si no tuviera vacíos, no tendría necesidad de amar y sentirme amado, y sería una persona indiferente, y eso me aterra, no quiero pensar lo que es vivir sin amor; sin experimentar esa necesidad de ser amado y los enormes deseos de dar amor... ese es el motor de nuestra existencia.
No soy perfecto y doy gracias por ello,
porque mi imperfección le da sentido a mi vida,
me invita luchar cada día por ser mejor. 

Gracias Dios, por mi imperfección,
pon en mí el toque de tu perfección:
"el amor".

El arte de vivir

viernes, 9 de diciembre de 2016

"PREOCÚPATE MÁS POR TU CONCIENCIA"

Preocúpate más por tu conciencia que por tu reputación, porque tu conciencia es lo que eres, ése es tu problema. Tu reputación es lo que los otros piensan de ti, y lo que piensan los demás, es problema de ellos”. – Albert Einstein.
Preocúpate por tu conciencia
Nacimos siendo absolutamente maravillosos, libres y completos. La gran tragedia es que, sin darnos cuenta y en algún momento, llegamos a creer que debíamos convertirnos en algo más. Comenzamos a pensar que teníamos que ser diferentes para pertenecer o asegurar que otros nos acepten. Sin embargo, estas son solo un repertorio de creencias contaminadas que habitan dentro de nosotros y que nos limitan, no solo a ser quiénes realmente somos, sino en primera instancia a descubrir quiénes somos. 
De la falta de conocimiento de uno mismo es de donde nace la necesidad de defender nuestra posición, de negar nuestros errores, de compararnos con otros y de querer ser lo que no somos. Es de donde proviene la amarga urgencia de validar fuera de nosotros lo que solo podemos aprobar desde nuestra conciencia. 
Saber quiénes somos constituye quizá la experiencia más trascendental de nuestras vidas. Es un proceso que lleva implícito el descubrimiento, la capacidad de “ver”, de “darnos cuenta”. Implica revelar y precisar con objetividad nuestras limitaciones y capacidades; discernir el origen de nuestros pensamientos, actitudes, valores, emociones, sueños y esperanzas. El infortunio es que esta posibilidad de hallarnos significa emprender un recorrido pausado y, sin duda, complejo que, muchas veces, se ve empañado por temores, círculos no cerrados, desconfianzas, debilidades y culpas que nos hacen desistir en el intento y perder de vista la gran recompensa que supone saber quien es uno sin someterse al escrutinio de otros para definirse. 
Si eres observador, te habrás percatado que la gente dice cosas que no siente y hace cosas que no quiere buscando la aprobación de terceros, aun a costa de su propia integridad. Con mucha facilidad las personas pasan por alto sus verdaderas necesidades y deseos supeditándose a las necesidades y deseos de otros con la única finalidad de que los acepten no por quienes son, sino por lo que creen que deben ser. 
Y por absurdo que sea, así es como terminamos inmersos en una sociedad donde padres de familia, amas de casa, empleados, empresarios, profesionistas y hasta empresas están más ocupados en cuidar su reputación que su consciencia. 
Confundimos reputación con conciencia, creyendo que son la misma cosa y no lo son en absoluto. La reputación es lo que otros piensan de mi, la conciencia es lo que yo sé de mi. La reputación sabe de estrategias de autodefensa, demanda incesantemente la validación externa y consigue resultados basados en lo que otros ven. La consciencia en cambio, es el verdadero guardián, el único juez que nos seguirá a todas partes hasta el fin de nuestra existencia. Se apoya en la reflexión interna de la realidad y sabe distinguir entre un cumplido y una crítica y la ratificación unánime de lo que yo sé de mi y lo que los demás ven de mi. A fin de cuentas, no perdamos de vista esto: somos lo que creemos que somos.


El arte de vivir

jueves, 8 de diciembre de 2016

"LA PEOR DE TODAS LA ENFERMEDADES MENTALES, QUE EMBRUTECEN AL HOMBRE"

Afortunadamente, este fantasma va desapareciendo a medida que es examinado por la razón a la luz de la ciencia, y las masas desengañadas, después de haberse emancipado de tales
aberraciones, arrojan indignadas a la faz de los curas, esta estrofa del poeta: Seas maldito Dios a quien hemos rogado durante el frío del invierno y los tormentos del hambre; pues en vano te hemos esperado largo tiempo y nos has escarnecido, engañado y manteado.
Esperamos que el pueblo no se dejará burlar y mantear más, y que pronto llegará el día en el que los santos y los crucifijos serán convertidos en astillas para encender el fuego en las cocinas, los cálices y joyas convertidos en utensilios de utilidad general, las iglesias convertidas en salones de conciertos, teatros y locales para asambleas, y en el caso de que no pudieran servir para este objeto, en graneros o cuadras para caballos. Y esto sucederá forzosamente cuando el pueblo esté ya cansado de soportar tanta maldad e infamia. Esta manera de proceder, sencilla y eficaz será, naturalmente, la que producirá la revolución social y acabará, a la par que con los curas y sus mentiras, con los príncipes y burócratas y sus privilegios, y con los burgueses y su inicua explotación.

El día en que el pueblo consiga barrer a Dios y a sus lacayos, a los gobiernos y a sus sayones y a los burgueses y a sus perros, ese día será libre y podrá ocupar el puesto que le corresponde en la sociedad y en la naturaleza.


 Johann Most

El arte de vivir

martes, 6 de diciembre de 2016

"CUANDO REALMENTE SE QUIERE"

El amor es un sentimiento inmanente, eterno. No nace, simplemente es, forma parte del ser. Lo traemos cuando nacemos y lo desarrollamos o ahogamos mientras vivimos. Los niños nacen
Querer de verdad
llenos de amor, los adultos lo vamos cambiando por el querer, que no es lo mismo. Por su naturaleza abarcadora y su incapacidad de cálculo y su poder, el amor es la presa preferida del Ego, el que recurre a mil estratagemas para ahogarlo y reorientarlo hacia sus oscuros designios. El amor lo llevamos en el corazón y lo desarrollamos con la vida propia y lo ahogamos con la vida ajena. Si eres capaz de luchar y desobedecer al Ego, sentirás el influjo y el poder del amor en tu corazón. Nada te evitará sentirlo por la vida, por tus semejantes, por la naturaleza. Si obedeces al Ego y te doblegas a sus dictados, el amor se transformará en cálculo, en compromiso, en un componente más de las mil transacciones a que el Ego nos obliga.

Se ama con el corazón; se quiere con la mente. Se ama a la naturaleza y todo lo que la forma; se quiere a una puesta de sol o a un bello paisaje o a una bella mujer o un apuesto hombre. El amor es puro e incondicional, el querer obedece a condiciones. El amor es cristalino, el querer está contaminado por el condicionamiento, forma parte de nuestra obediencia. El querer forma parte del deseo, origen de todos nuestros sufrimientos.

El arte de vivir


lunes, 5 de diciembre de 2016

"ES HORA DE DEJAR DE SOÑAR"

Me niego a seguir viviendo perdid@.
Llevo meses preguntándome cuándo llegará el momento de finalmente vivir la vida que quiero, sin encontrar respuestas. De partida me di cuenta que muchos ni siquiera sabemos lo que
Deja de soñar
queremos
y que vivimos con una imagen idealizada que guardamos en caso que algún día tengamos tiempo. Vivimos vidas relativamente estandarizadas, hacemos casi lo mismo durante la semana y cuando finalmente tenemos tiempo libre nos encontramos paralizados, queriendo hacerlo todo de una sola vez, queriendo aprovechar dos o un día al máximo para poder compensar el tiempo perdido.

He llegado a un punto en el que me niego a seguir esperando todos los días, me niego a seguir diciéndome que quizás la próxima semana, el próximo mes o el próximo año finalmente tenga tiempo para hacer todas las cosas que quiero. También he descubierto que las cosas que quiero hacer no tienen mucho que ver conmigo, me he dado cuenta que lo que más añoro es poder realizar actividades que me permitan dar en vez de recibir, que me permitan ayudar a quienes más lo necesitan y que me den la posibilidad de utilizar mi tiempo, por una vez, en algo que pueda generar un cambio real en el mundo.
Somos la generación de las palabras, la generación que no tiene problemas en demandar justicia, la generación que busca que la igualdad deje de ser algo aparente y se transforme en algo real pero… ¿Qué estamos haciendo por ello? ¿Qué estamos haciendo todos? Personalmente quiero decir que siento que no estoy haciendo nada importante para generar el cambio que deseo ver en el futuro y que muchas veces pienso que será del mundo que les espera a mis sobrinos o que será del mundo que le espera a mis padres.
La vida que quiero es una vida de acciones y es por eso que he decidido dejar de decir que no tengo tiempo o que no tengo dinero suficiente o que no tengo la madurez necesaria en este momento: nunca más volveremos a tener ni la edad ni las oportunidades que tenemos hoy y aunque a algunos les parezca arriesgado y a otros un poco bobo, me cansé de sentir que tengo que esperar. Quiero hacer una diferencia hoy, incluso si aún no estoy segura por dónde empezaré. Lo que cuenta es que sé que desde ahora en adelante no seguiré caminando sintiendo que me falta algo, lo que cuenta es que dejaré de lado mis necesidades banales para preocuparme de lo que realmente importa: ayudar a quien lo necesite.

El arte de vivir

viernes, 2 de diciembre de 2016

"TENER UN AMIGO"

La amistad no es incompatible con otros sentimientos o relaciones. Se puede hablar de la amistad entre padres e hijos para que exista confianza para dialogar los unos con los otros.
Amigos para siempre
Puede existir amistad entre hombres. Recuerdo ahora la imagen final de la película Casablanca de Michael Curtiz, cuando Humphrey Bogart se va con el jefe de policía y dice la famosa frase “presiento que éste es el principio de una gran amistad”. Por ahí empieza la amistad: por los pequeños detalles, por las emociones más diminutas que van haciéndola grande hasta convertirla en gigantesca. En ese momento de la película acaba Rick, el personaje que interpreta Bogart, de despedirse de su gran amor, Ingrid Bergman .Eso también es amistad pues implica un sacrificio muy grande. Por un amigo se hace cualquier cosa y cualquier cosa que se haga por un amigo resulta pequeña para lo que un amigo verdadero merece. No hay sacrificio pequeño para un amigo verdadero. Cualquier esfuerzo es pequeño y nos sentimos felices y orgullosos por el mérito que tiene el sacrificarse por una persona que no eres tú y que al principio era simplemente un desconocido.
Cuando una amistad verdadera se rompe es como si se rompiera algo de nosotros mismos. Sentimos una traición inmensa y unas ganas de llorar enormes. Se crea en nosotros una desconfianza muy grande hacia otras personas, incluso hacia todas las personas, como si cualquier ser humano fuera un principio de traición, de fracaso, de despedida antes de que los lazos empiecen a unirse. La verdadera amistad se fragua poco a poco, lentamente, como una verdad reconocida en el corazón, en el cerebro, en lo más hondo de nosotros mismos. Encontrar un amigo es imprevisible, Nunca se sabe dónde podremos encontrarlo, nunca sabemos por dónde entrará en nuestros interior alguien que se quede o pueda quedarse para siempre. La amistad requiere paciencia, comprensión, una esperanza tremenda en que dure. Existe también amistad en el mundo de la pareja. Normalmente las parejas inician una amistad antes de una relación.
Es frecuente ver en los periódicos anuncios por palabras pidiendo amistad, más anuncios que de pareja. Y existen agencias especializadas en unir a las personas por amistad, normalmente a cambio de una cierta cantidad de dinero. La existencia de estas agencias es loable, pero la amistad puede surgir en cualquier momento y de forma improvisada y gratuita y que dure para siempre. La satisfacción que nos da la amistad es inmensa. La alegría es indescriptible y nos convierte en unos privilegiados dignos de las causas más elevadas.
Con un amigo se alcanzan las mayores cotas de felicidad, más aún si es tu pareja. Eres capaz de darlo todo y de vivir todas las experiencias posibles porque la más elemental nos parecerá la más grande de todas las aventuras. La amistad no tiene precio. Es una forma de amor sin materialismo alguno y nos hace ver la vida con un propósito, un sentido especial, una causa que justifique otros momentos de dolor. La amistad produce un equilibrio entre las partes positiva y negativa del alma, un equilibrio difícil de romper. Pensamos que si algo malo nos ha ocurrido quedará compensado por una experiencia positiva con un amigo. Es un equilibrio espiritual de primera magnitud que nos convierte en aventureros que viajan por el mundo de la resiliencia, que es la capacidad de adaptación del ser humano a todas las adversidades de la existencia. Esto nos lleva a ser héroes en nuestra propia vida y a sentirnos guerreros que no pierden nunca la fuerza para seguir luchando contra todos los envites de la existencia.
La amistad multiplica nuestras endorfinas, las hormonas del placer, y así podemos sentirnos más dichosos con nosotros mismos. Las endorfinas son también potenciadas por los medicamentos de nervios. Los amigos hacen las veces de medición a, como dice canción: “Tú eres mi medicina, mi vitamina”. Eso es un gran amigo: la medicina que cura todos los males. A veces cuando se rompe una amistad se crea el desengaño, la sensación de que se desconfía de todo el mundo y ya no volveremos a tener otro amigo más en la vida. Pero entre seis mil millones de habitantes del planeta, más o menos, siempre hay alguien que nos está esperando, que lo tenemos seguro y lo encontraremos. Es un poco aquello de que un clavo saca a otro clavo. En este caso un amigo sustituye a otro porque en nosotros subyace la amistad y todo lo que ésta significa. Yo me conformo con tener un solo amigo, pero auténtico, verdadero, para siempre. Y mi pareja es mi amiga y le cuento todo cuanto me ocurre. Que no se rompa nunca ninguna de las dos cosas: la pareja y la amistad. Un poco como eso de Bogart y Bergman. Siempre les quedará París para recordar la relación que tuvieron y siempre serán amigos a pesar de la separación porque ella se va con su marido, que huye por motivos relacionados con la Segunda Guerra Mundial. Defendamos la amistad mundial como principio de relación entre todos los países y entre todos los pueblos. Hagamos cierto lo del millón de amigos que pedía Roberto Carlos.

El arte de vivir

miércoles, 30 de noviembre de 2016

"EL VALOR DE LA BONDAD"

La bondad es la disposición permanente a hacer el bien, de manera amable, generosa y firme. Las personas bondadosas sienten un gran respeto por sus semejantes y se preocupan por su
La bondad
bienestar. Si alguien no está en buena situación y necesita ayuda, el bondadoso no duda en ofrecérsela, y lo hace sin ofender, amorosamente y poniendo un gran interés en ello.
Ser bueno, no quiere decir ser blando, sumiso, ingenuo o sin carácter, como a veces se cree. Al contrario, los buenos se distinguen por su fuerte personalidad, la cual se traduce en inagotables dosis de energía y optimismo, y se refleja en su cálida sonrisa y los sentimientos de confianza, cariño y respeto que infunden a su alrededor.
La bondad es una de las cualidades humanas que mejor reflejan la esencia humana, pues la persona bondadosa es buena, benigna y benévola, y a veces se la relaciona con la amabilidad. Tiene inclinación por hacer el bien a los demás, y lo hace con afecto, comprensión y respeto. La mejor persona suele ser bondadosa. Por eso la necesidad de iniciar cuanto antes a los niños y jóvenes en las conductas bondadosas. El joven que aprende a construir la paz y vivirla en bondad, recibirá muchas dádivas a cambio.
Aprender a ser bueno
Para conseguir que los niños sepan qué es la bondad, el ejemplo es la mejor herramienta. El modelo que le ofrece el adulto le dirá mucho más que mil palabras. Y su efecto será más inmediato y más profundo si este adulto realiza acciones que revelen comportamientos bondadosos. Los niños deben aprender que lo mejor es ayudar, comprender y cooperar, en lugar de agredir, arrebatar o maltratar.

El arte de vivir