sábado, 3 de octubre de 2015

"LOS AÑOS ARRUGAN LA PIEL, PERO RENUNCIAR AL ENTUSIASMO ARRUGA EL ALMA”.


Pero los años arrugan la piel, no el alma. Según Graham Greene “en el fondo de nosotros mismos siempre tenemos la misma edad”. Una frase realmente cierta, pues a pesar de los años las personas tenemos necesidades, sentimientos, expectativas que continúan en nuestros corazones latiendo como cualquier otro día de nuestras vidas.


Los años pasan
Es necesario comprender que los seres humanos somos todos útiles independientemente de la edad que tengamos. El tránsito por la vida nos enriquece en experiencias, que posiblemente sean de ayuda a otras personas.

El hecho de estar vivos, es maravilloso, el de no perder el entusiasmo, la alegría de vivir, de reír, de ser útiles, de aprender, de ayudar, de comprender… las personas valemos más allá de las canas, arrugas, o años vividos.

Según Ingmar Bergman “envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”.

Asimismo, es importante tener en cuenta que todos los integrantes de la sociedad somos indispensables, somos parte de un gran motor. Es así que las personas de edad media conforman un  importante sostén social que trabaja con energía y años de experiencia, son la generación que media entre los más jóvenes y los más adultos.  Por su parte, los más jóvenes son la ilusión, la esperanza. Y los mayores son la base del sostén de este gran mecanismo.

Todos somos imprescindibles, todos necesitamos los unos de los otros, siempre es posible aprender algo nuevo que nos enriquezca y estimule a ser mejores personas.

En un plano más personal, pasan los días y los años, casi sin darnos cuenta, y con ellos, el cuerpo pasa factura en lo físico, y las damas son las más sufren estas marcas, ya que se miran al espejo y quieren con sus dedos estirarse allí donde en otro tiempo había piel tersa. Esto se debe tomar en forma natural sabiendo que a todos nos sucede y que hay algo más grave que puede arrugarse, que puede afectar a todos y es cuando se arruga el entusiasmo. Cuando se pierde el entusiasmo, cuando nos encontramos sin esperanza, cuando nos vamos abandonando en nuestros anhelos, cuidado porque ha comenzado una etapa de angustia y dolor. Cuando vemos los años que tenemos y vemos que no hemos llegado a ciertos objetivos, la amargura gana el corazón y el alma, y con eso pesa el levantarse, cuesta el ponerse alegre, cuesta el ponerse alguna meta ya que los pensamientos negativos han tomado el razonamiento. Son comunes los “ya no estoy para esto”, “todas me pasan a mí”, “mira aquel o aquella como llegaron a eso”, etc. Amigos de Pensar Bien, NUNCA RENUNCIEN A SUS SUEÑOS, IDEALES O METAS, recuerden que tienen todo para triunfar y que nada o nadie les debe hacer creer que no van a poder. Renunciar al entusiasmo arruga el alma, dice la frase de hoy, no dejes que tus decisiones de ser feliz, de concretar una familia, de aspirar a un mejor trabajo, de completar tus estudios, de reencontrarte con aquellos que hoy estas separado, de encontrar al hombre o mujer de tu vida, de tener ese hijo ansiado, de sentirte pleno y disfrutar cada día, se arruguen y mueran. Cada día es una vida que tenemos; yo te desafío a que hoy renueves tu fe, tu confianza a que podrás hacerlo, que comprendas que Dios está del lado de los buenos y esforzados, que tienes mucha vida por delante para hoy claudicar, y si tienes algo que perdonarte, hazlo, no estés presa de algo que sucedió hace tiempo que arrugó y arruinó tu vida. Ten pensamientos positivos, habla con palabras de esperanza y actúa para llegar a lo que quieres. Hasta la próxima!!

El arte de vivir