jueves, 27 de noviembre de 2014

"¿POR QUE SENTIMOS ENVIDIA?"

El porqué de la envidia

¿Envidia?
Todos en algún momento hemos sentido envidia, y hasta cierto punto es normal. Lo importante es que al reconocerla podamos optar por regularla o dar rienda suelta a este sentimiento, lo cual puede dañarnos e incluso enfermar nuestro organismo.

La envidia está catalogada dentro de las emociones negativas, es decir, aquellas que siempre nos dan una sensación de malestar como la culpa, el resentimiento, la vergüenza o los celos. Además, implica un deseo frustrado por lo que el otro tiene, un sentimiento de inferioridad ante el envidiado, tristeza de las propias carencias, angustia, resentimiento y culpa.

La envidia, como sentimiento de desear algo de otra persona, puede ser una reacción natural del ser humano. La Psicología, la Filosfía y otras disciplinas han estudiado la envidia desde diferentes puntos de vista. La envidia no tiene por qué ser negativa si no provoca algunas reacciones como frustración, ansiedad o deseo del mal ajeno. La envidia puede ser un mecanismo de motivación para que una persona o una situación mejore. Cuando se da una realidad injusta, una persona puede intentar cambiarla viendo que otras personas no son tratadas de la misma manera. En este caso, no se hablaría de 'envidia', sino de 'buscar la justicia'. Cuando una persona siente envidia de otra, este sentimiento puede ayudar a la persona a mejorar y a esforzarse para alcanzar aquello que se envidia.

Envidia sana

De un modo coloquial, se habla de 'envidia sana' para indicar que se desea algo de otra persona (puede ser, entre otras cosas, un objeto, una característica física o un logro), pero sin pretender arrebatárselo a la otra persona. Se califica de 'sana' porque no genera sentimientos negativos hacia la otra persona, de hecho, puede ir acompañado de un sentimiento de alegría hacia esa persona. En ocasiones, esta 'envidia sana' está asociada a un sentimiento de anhelo e incluso, frustración. Por ejemplo: 'Mi mejor amigo ha conseguido un empleo espectacular. Me da mucha envidia, pero es una envidia sana: me alegro mucho por él y espero que algun día yo también lo consiga'.
La especialista explicó que lo que popularmente se conoce como “envidia de la buena”, más bien sería admiración, en ella no impera ni el coraje ni el odio, sino más bien un sentimiento de superación, a partir de lo que se cree envidiado.

Finalmente, la investigadora señaló que para manejar la envidia se debe buscar regular esta emoción, si es posible hablar sobre este sentimiento y “convencernos de que a unos nos toca vivir y tener unas cosas; debemos aceptar y saber vivir con lo que tenemos y adaptarnos a las situaciones; ser felices así, porque la gente envidiosa ni siquiera goza su propia vida, no piensa en los aspectos favorables que todos tenemos”, concluyó.


El arte de vivir