lunes, 27 de octubre de 2014

"OSCURIDAD Y SILENCIO".

Vivir entre oscuridad y silencio

“Todo tiene sus maravillas, incluso la oscuridad y el silencio, y yo aprendo, cualquiera que sea mi situación actual, a estar contenta”. Helen Keller



Oscuridad
Situaciones incomodas, que el ser humano tiene que transportar, en el camino de su existencia, cuando su esencia le lleva a caminos tan dispares, del entendimiento de su ser.
situaciones donde en su soledad, acompañado de un silencio ensordecedor, cabalga en la oscuridad de sus pensamientos, allí donde los sonidos son ciegos, donde el silencio parece que te habla  y la oscuridad te refleja que no ves.
en esa situación esperas una palabra, un sonido una luz, pero no hay nada solo tu en cuerpo o en espíritu, en materia o en tu luz, una luz que no se refleja en nada, pues nada hay, aunque interiormente sabes que todos te miran, todos te oyen y estas ahí, están contigo.

Si algo teme el ser humano es el silencio y la obscuridad. Y quizás la muerte es la vivencia -sí, la vivencia, como suena- que mejor nos invita a pensar en el silencio y la obscuridad, el miedo a lo desconocido! No obstante, paradójicamente ambos nos lanzan a reencontrarnos con nosotros mismos, sin tapujos, sin disfraces y sin distracciones... Quizás haciendo un irónico silogismo, ¿resultará que tememos a la muerte porque es el reencuentro con uno mismo, o sea, con ese gran desconocido que llevamos puesto encima desde siempre?

Sin duda el silencio y la oscuridad nos asustan, por ello estamos obsesivamente envueltos en atmósferas y ambientes de ruido, autoestimulándonos con música, imagenes, conversaciones o tareas de todo tipo que no hacen más que evitar el miedo a la inactividad y a la ausencia de sensaciones... y así, de paso, llenar nuestro tiempo y nuestro ego de autimportancia! Y es solo la madurez la que nos muestra la grandeza del silencio y de la oscuridad, precisamente para disfrutar de uno mismo y de esos momentos que, cada día más, reclamamos como un derecho inapelable. ¿Por qué es la ansiedad el primer síntoma de nuestra sociedad enferma? Porque simplemente está provocada por el miedo a parar de hacer o de encontrarse con uno mismo! O sea, ¿resultará que -en contra de lo que afirmamos- buscamos incesantemente tener siempre algo para hacer...y después nos ponemos ansiosos por no poder gestionarlo? Sí, así es! Es una cara amigable -y socialmente aceptada- del miedo!

Como escribía, ayer tuve mi propia vivencia íntima y estrecha con la muerte. El fallecimiento de mi madre y su entierro me permitió ver caras de pena, de consternación... entre las muchas personas que querían y admiraban a mi madre. No era para menos, fue una persona amada! Pero en muchos de esos rostros vi preocupación ante la muerte... pero ante su propia muerte... la de quien me miraba y manifestaba su sentimiento de pena y condolencia ante nosotros, sus familiares. Y es que, cuando muere alguien cercano, es la propia vida la que nos recuerda la implacable evidencia de la muerte... de nuestra propia muerte! Resulta difícil para mí explicar a esas personas queridas que, tal y como yo
Silencio
lo siento ahora, tras el aparente y temido silencio y la obscuridad de la muerte de mi madre hay mucha luz y esperanza...porque solo es su cuerpo físico quien nos ha abandonado! Su alma está y estará siempre con nosotros! Y es que todo lo que pasa en nuestra vida nos brinda una lección, si queremos verla! Claro que es difícil explicar una lección a quien no tiene el valor de aprenderla!

ESCUCHA EL SILENCIO

He vivido rodeada de ruido, incluso pasé periodos donde pensaba que me gustaba el ruido, que lo necesitaba para sentirme viva… mientras más fuerte la música, más gente y más actividades diarias realizara, más a gusto creía estar. Alejar los ruidos ha sido un proceso muy dificil, porque mi mente ha estado tan llena de pensamientos que lograr acercarse al silencio no ha sido fácil. Hace un tiempo atrás me di cuenta que no sabía escuchar… a mi misma, mi familia, amigos, la lluvia y el viento, ya que el ruido de mi mente no me lo permitía tratando de interpertar absolutamente Todo cuanto veía, sentía y tocaba.

Necesitamos el silencio para “aprender a estar”, conocer y acercanos un poco más a nosotros mismos. Y es justamente en la soledad, cuando muchos paran su búsqueda interna al no soportar como vienen a la mente sus propios pensamientos… Mi objetivo es mantener la constancia de la práctica diaria y mantenerla como filosofía de vida.

En el silencio se encuentran grandes cosas: tu mismo.

Empieza por eliminar toda el ruido de tu alrededor,
el ruido que oyes, el ruido que ves;
el ruido que sientes, el ruido que recuerdas.

Tienes incluso que eliminar el ruido que causan los remordimientos y los arrepentimientos,
ellos de nada te sirven, solo significan un peso que impedirá que vueles libremente.

Para ello, tienes que escuchar ese ruido y entenderlo y luego, de a poco….eliminarlo,
uno por uno, hasta que quedes consciente que estás tu y el silencio.

Te sorprenderás de las cosas que empezarás a escuchar.

El arte de vivir