lunes, 1 de septiembre de 2014

"¿QUÉ QUIERES SER DE MAYOR? "

Nunca es demasiado tarde.

Nunca es tarde
La importancia de saber qué quiero ser de mayor. Esto es una pregunta que repetíamos constantemente cuando éramos niños.  Una y otra vez. Un día tras otro.
Lo curioso es que pese a ser siempre la misma pregunta, la respuesta era totalmente diferente. Siempre cosas dispares. Astronauta, futbolista, camarero, músico, bailarín… cualquier profesión que te puedas imaginar o mejor dicho, que hubieras visto por televisión o conocido en persona. Precisamente eran las cosas distintas  las que nos llamaban la atención y nos surgía el deseo de querer ser como esa otra persona que tanto nos había impactado.
Pasan los años y peligrosamente se desvirtúan las respuestas y se pierde la pregunta hasta llegar al momento en que dejas de formularla y es ahí donde empieza el problema.

Durante esos años en nuestra cabeza sólo caben pensamientos libres, ideas sin barreras que nos inspiran… y a las que la mayoría acaba renunciando. Luego nos justificamos diciendo que eran “sueños de juventud” o que la vida “nos ha traído hasta donde estamos”, ya que muy poca gente realmente se atreve a perseguir sus sueños.

Y eso, como ya hemos comentado en alguna ocasión, nos lleva a convertirnos en esa sociedad de infelices que tenemos hoy en día, formada por personas que han renunciado a sus sueños: contables en lugar de astronautas, ingenieros en lugar de magos o camareros en lugar de superhéroes.

Pero no es demasiado tarde. Nunca lo es.

Pero esa inocente pregunta que titula el artículo es todavía más relevante si hablamos de negocios… porque la mayoría de la gente monta sus empresas sin haber reflexionado realmente sobre ello, sobre si crecer es la única opción. Sin saber a dónde quieren ir o que quieren conseguir. “Éxito”, dicen algunos… pero ¿qué es el éxito?: ¿Tener tiempo para vivir relajado o estar con la familia? ¿Ganar montones de dinero? ¿Fama?
La pregunta no es baladí, y su respuesta debería empapar todo, tanto en nuestra vida como en nuestros negocios. Si por ejemplo tu definición de éxito es “ser rico”, vas a tener que tomar una serie de decisiones completamente diferentes (a nivel de riesgo, de estrategia de crecimiento o de finanzas) que si “sólo” (¿sólo?) buscas ser feliz.
Si nuestro objetivo es crecer y ser ricos, seguramente debamos crear un modelo de negocio donde vender muchos pocos (muchas unidades con poco margen), intensivo en capital, donde sea necesario buscar inversión, estar dispuestos a ceder el control… y llegado el caso incluso hacernos a un lado. Sin embargo si lo que buscamos es ser “felices” mientras cubrimos nuestras necesidades financieras seguramente debamos autofinanciarnos o hacer bootstrapping, crecer a un ritmo más lento pero seguro, optar por modelos de negocio de pocos muchos a la vez que disfrutamos creando/vendiendo un gran producto en el que creemos.
Felicidad
Pero tanto en un caso como en otro, lo primero es reflexionar sobre qué te motiva, recordar qué querías ser de mayor, averiguar hasta donde llega tu ambición. Y para saberlo deberás bucear en tus motivaciones, en ese “algo” que te movía cuando eras niño… y lo más difícil, ser consecuente con ello. Y no te equivoques, tu trabajo actual o tu vida no son una condena perpetua, sino unas circunstancias temporales, que dependen de tus acciones y de tu voluntad… y que por tanto pueden ser cambiadas.
Así que deja de quejarte tanto de “por donde te ha traído la vida” y toma el control. Y mira hacia atrás, a aquellos días en los que el futuro era brillante y querías ser astronauta… y recupera ése espíritu. Quizás no tenga sentido aquella idea original… o quizás si. En cualquier caso está en tu mano.
Hay bastantes veces que esto sí que es posible por utópico que parezca. Tan solo tienes que alinear tus cualidades y habilidades con una correcta estrategia y sacar el máximo provecho (rentabilidad) a esto.

Ya sabes, la estrategia es un factor crucial y determinante para el éxito de cualquier proyecto. Pero lo es más aún cuando andas perdido y sin rumbo.
¿Qué piensas hacer al respecto?
Como decía Jim Rohn:
“Si no te gusta donde estás, ¡muévete!, que no eres un árbol”
El arte de vivir