martes, 26 de agosto de 2014

"ORGULLO Y SOLEDAD"

¿Se puede vivir con el orgullo de la soledad? 

Orgullo y soledad
Arrogancia, vanidad, soberbia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas. El orgullo consiste en una estima exagerada de sí mismo, o amor propio indebido, que busca la atención y renombre. La soberbia, el orgullo y el amor propio se encuentran estrechamente ligados. Relacionados con el orgullo están la vanidad, soledad, locura y la dignidad.

Muchos pierden la fe cuando la soledad abre sus alas y cobija con su plumaje el alma que queda herida, los silencios son retumbos que inquietan en las dudas, sobresalta el infierno de la impetuosa ansiedad y se recogen mariposas muertas en el baúl donde descansan nuestros miedos.

¿Se puede vivir con el orgullo de la soledad? Hay quien lo hace. Quien más quien menos conoce a un personaje que se jacta de no celebrar la Navidad. Sabemos de personas que se hacen de un equipo antipático simplemente para llevar la contraria a los simpáticos. Hay gente que no vota porque el sistema no le representa y luego se queja del sistema. Hay hijos que no quieren tener hijos porque no quieren traer una criatura a ese mundo lamentable que ellos han contribuido a consolidar. Hay quien se niega a sacarse el carnet de conducir porque en el fondo sabe que siempre habrá algún chófer voluntario para llevarle dónde le plazca. La exaltación del yo es la última arma contra lo gregario: lo único que hay que hacer es dejar de hacer.

Soledad
¿Realmente habrá habido esta noche alguien que haya podido escaparse a la exaltación del triunfo o al cataclismo de la derrota? El optimismo irracional de las masas comporta el descrédito de la razón. La suma de las soledades es lo que nos lleva a la fusión entre vecinos y amigos que jamás se han querido demasiado. ¿Cómo habrán podido soportar la necesidad de buscarse, de celebrar los cohetes que marcan los goles, de tocar el claxon si los goles son favorables? La soledad del orgullo siempre acaba siendo dolorosa. De ahí que, futboleros o no, sea mejor incorporarse a un sentimiento compartido. No se trata de ser feliz por un resultado favorable. De lo que se trata es de ser feliz porque todos aquellos que nos rodean también lo son. El escepticismo es la carcoma de la emoción. Y la emoción es, al fin y al cabo, la esencia de la vida.

El arte de vivir