miércoles, 27 de agosto de 2014

"HAZ EL BIEN Y NO MIRES A QUIEN"

Cuando hagas el bien hazlo porque es bueno.

As bien
Se trata de uno de los más conocidos refranes de nuestro acervo, pero no por ello deja de ser una profunda reflexión moral. Las buenas acciones, nos dice, han de hacerse sin buscar ninguna recompensa ni reconocimiento y sin hacer distinciones sobre a quién benefician ni su cercanía con nosotros. Sería también una cierta crítica contra aquellos que solo obran bien con los suyos o por beneficio particular, lo cual no tiene mérito.
Y no seré yo quien contradiga este aserto del saber popular, pero también nos advirtió nuestro paisano Paco Goya de que el sueño de la razón produce monstruos, de modo que, hasta las acciones más nobles, si no son dictadas por la recta razón, se pervierten.

Se supone que todos tenemos un punto desinteresado , o no?, que me corrijan si me equivoco, pero cuando haces un "favor", que para mí es "prestar ayuda a quien la necesita", se supone que no esperas algo a cambio, no que la persona que ha recibido tu ayuda te "deba la vida de por vida..."(valga la redundancia)

Me gusta pensar que cuando puedo ayudar a alguien lo hago sin visión de futuro, no estoy pensando en como me cobraré mi "buena intención...", precisamente la palabra en sí misma lo dice "ayuda" no "intercambio". Se supone que no se negocia, ni se valora la cantidad de buenas acciones prestadas en función de las que puedan ser recibidas.

Me "molesta" que la gente te de las gracias millones de veces, y prometa el cielo si les necesitas. Cuando hagas algo por alguien hazlo de buena fe. Si te tomas la premisa de que hay que ponerse en el lugar de los demás, no debería ser tan difícil confiar en el altruismo...

Sólo aslo  
Y "el hoy por ti, mañana por mí" no tiene que ser literal, pero si me gustaría pensar que siempre habrá alguien dispuesto a hecharte una mano, aunque nunca le hayas hecho un "favor".
 Detengámonos  y finalicemos con una reflexión. “Cuando hagas el bien hazlo porque es bueno, no porque los hombres lo aprecien; cuando evites el mal, huye porque es mal, no porque los hombres hablen contra él. Sé honesto por amor de la honestidad y así
lo serás uniformemente; quien lo hace sin principios es un vacilante.

Desea más bien ser reprobado por los sabios que aplaudido por quien
no tiene comprensión, pues aquellos que te señalan una falta es
porque suponen que puedes mejorar; en cambio, el que te alaba es
porque te cree semejante a él.

El arte de vivir