lunes, 25 de agosto de 2014

"INTELIGENCIA E INGENIO"

Poseemos tanto inteligencia como ingenio.

Ingenio
La inteligencia es la capacidad de relacionar conocimientos que poseemos para resolver una determinada situación. Si indagamos un poco en la etimología de la propia palabra encontramos en su origen latino inteligere, compuesta de intus (entre) y legere (escoger). Por lo que podemos deducir que ser inteligente es saber elegir la mejor opción entre las que se nos brinda para resolver un problema. Por ejemplo, si a una persona se le plantea subir al tejado de una casa, la persona seleccionará los instrumentos que cree necesario para subir, pues con los conocimientos que ya posee (lógicos, matemáticos, ...) ha ideado una forma para ejecutar una acción que le permitirá subir al tejado. Unos dirán que con una escalera, otros con una cuerda, otros necesitarán una serie de instrumentos, ... 

No hay dos personas en el mundo exactamente iguales. Cada persona, incluso los gemelos idénticos, tiene sus propias experiencias y puntos de vista. ¿Tienes que estar de acuerdo con una persona para respetar su derecho a tener una opinión? No. Pero la gente que tiene sus propios puntos de vista y sus propias opiniones puede respetar el derecho de los demás a discrepar. 

La brillantez del ingenio nos muestra una inteligencia inagotable, enemiga de toda veneración, devaluadora implacable, que coquetea con la trasgresión y aspira a vivir una libertad radicalmente desligada. Por todo esto merece, al tiempo, un elogio y una refutación. Es necesario superar las paradojas del ingenio y refutar la errónea concepción de libertad e inteligencia que lo sustenta ascendiendo a un nivel más alto,  el  de la inteligencia creadora. Este libro precisamente termina sirviendo como introducción a un estudio de una inteligencia capaz de transfigurar la realidad y transfigurarse a sí misma, libre pero vinculada a los valores esenciales del ser humano y movida  por la bondad. La verdadera creación amplía la propia inteligencia y las posibilidades de la realidad. Todo esto se estudia en la siguiente obra de Marina, Teoría de la inteligencia creadora.

Mariano L. Bernardez, autor de Capital Intelectual afirma que nuestra riqueza está en nuestro conocimiento e ingenio para aplicarlo, puesto que “el desarrollo del capital intelectual no depende solo de las personas que generan ideas o conceptos, sino también de las organizaciones que los convierten en productos, servicios o experiencias de valor para los clientes y la sociedad.”


El arte de vivir