jueves, 17 de julio de 2014

"EL JUEGO DE LOS SENTIMIENTOS"

En la vida, cada momento esta enmarcado con una carga emocional


El juego de los sentimientos

En el principio de los tiempos, cuando no existía nada. Cuando ni siquiera el tiempo existía porque nadie había inventado nada para llevarle la cuenta. Cuando el hombre todavía no existía, en mitad del universo estaban reunidos los vicios y las virtudes que más tarde poblarían a los humanos en mayor o menor medida.

Muchas veces es difícil comprender nuestros propios sentimientos, tan contradictorios, tantos.
Pero cuando realmente indagamos en lo mas profundo del corazón, cuando realmente nos ponemos en los extremos, vemos claramente lo que sentimos.

En la vida, cada momento esta enmarcado con una carga emocional, con un sentimiento. Una sonrisa, una mirada, un abrazo, una lágrima. Cargas que se guardan y acumulan en la memoria, que se superponen y enredan, que nos hacen dudar de lo que sentimos. Y muchas veces, esas cargas llegan a pesar más de lo que una persona cree soportar, esa carga te aplasta, te hace arrodillarte y no te deja volar. No te permite respirar, ni pensar con claridad, solo puedes llorar, sin encontrar solución.

Podemos seguir siendo unos presos bajo las cargas, los momentos, o destapara capa por capa esas cargas.  
Desgranar y borrar, archivar y liberar. Quedándote solo lo que realmente quieres, esas cosas que quieres guardar hasta el final de los días, esas cosas que recuerdas y automáticamente te hacen sonreír. Esos abrazos acostados en la cama bañados por el sol, esas carcajadas hasta el atardecer, esos besos apasionados bajo la luna o simplemente esas miradas sinceras. Esas largas conversaciones y esos juegos. Buscar en el interior de cada sentimiento enterrado y encontrar la verdadera substancia. 

Se que los malos momentos no se pueden borrar, por más que lo intentes, yo mismo lo he intentando. Pero de que te sirve vivir preso de esos momentos, de que te vale llorar cada vez que lo recuerdas, de nada. En la vida hay que ser sincero, equivocarte, pero siempre rectificar. Hay que expresar lo que sientes, dejar volar esos malos momentos, liberarlos, por que muchas veces no son tan malos como crees, solo son un error. 

Cuando solo quedas tú y tus verdaderos sentimientos, te das cuenta de lo que sientes. De lo que necesitas, lo que echas de menos,  lo que no valoras y deberías, de lo tus errores. Y debes actuar en consecuencia. 

El arte de vivir