lunes, 21 de abril de 2014

"SUPERTICIONES"

Ideas sobre las superticiones






Gato
¿Cuál es su significado de las supersticiones? ¿Por qué dan buena o mala suerte? ¿Es en todos los lugares igual? A continuación, exponemos una lista de las supersticiones más populares en nuestra sociedad. 
 Napoleón temía los gatos negros y Sócrates el mal de ojo. A Julio César le aterrorizaban los sueños. Enrique VIII aseguraba que la brujería le había inducido a casarse con Ana Bolena. Pedro el Grande experimentaba un terror patológico cuando tenía que cruzar puentes. Samuel Johnson siempre iniciaba la entrada o la salida de un edificio con el pie derecho.

La superstición no se puede ajustar a una definición cualquiera, ya que es más que una creencia, es un modo de vida que rige al hombre desde que éste existe. Se tienen vestigios de que hace ya más de 500.000 años se daban comportamientos de tipo supersticioso en las Colinas del Hueso del Dragón, cerca de Pekín, y hace 200.000 años en Europa Central. Esto es debido a que desde sus comienzos el hombre trató de explicar su mundo y los misterios que le rodeaban de una manera supersticiosa. Concretamente la muerte, uno de los mayores misterios de la vida, fue tratada con mucho detalle por los primeros supersticiosos, hasta el punto de que ciertas creencias perduran hasta hoy mismo. Con la muerte vino el concepto de más allá, y con él numerosas acciones destinadas.


Martes 13

Del latín superstitĭo, superstición es una creencia que resulta contraria a la razón y ajena a la fe religiosa. El supersticioso cree que ciertos fenómenos disponen de una explicación mágica o mística.
Por ejemplo: “Por superstición, nunca camino debajo de una escalera”, “Pablo no quiere casarse el


martes 13 por superstición”, “La superstición sólo genera preocupaciones en la gente”.
La superstición suele basarse en tradiciones populares  que se transmiten de generación en generación. Esto quiere decir que, dentro de una comunidad, los ancestros que sostenían que algunas acciones (como contar con un amuleto o repetir ciertas palabras) favorecían la buena suerte o alejaban lo negativo, transmitieron dichas creencias a sus descendientes.

La ciencia considera que ciertas disciplinas son supersticiones, como la astrología, el espiritismo o el tarot. La superstición, de todas formas, no siempre forma parte de un cuerpo mayor sino que puede ser una creencia aislada.
Al creer en la superstición, la persona atribuye una relación causal entre acontecimientos a una fuerza sobrenatural. Un supersticioso puede creer que un gato negro trae mala suerte y, si se cruza con un


Sal
animal de este tipo en la calle, preferirá retroceder. Nada prueba, por supuesto, que los gatos negros tengan capacidad de incidir en el destino o en la fortuna. Por otra parte, si el supersticioso ve un gato negro y luego tropieza, atribuirá la caída a la presencia del felino, por más que haya tropezado porque la vereda estaba rota.
En la actualidad, mucha gente combina creencias religiosas con supersticiones. Esto hace que un hombre católico pueda preferir no abrir un paraguas bajo techo ya que, más allá de su fe cristiana, considera que dicha acción traerá la desgracia.

El arte de vivir