viernes, 18 de abril de 2014

"¿DONDE ESTÁ LA FELICIDAD?"

En búsqueda de la felicidad.



Felicidad
En cierta ocasión se reunieron todos los dioses y, decidieron crear al hombre y a la mujer; planearon hacerlo a su imagen y semejanza, entonces uno de ellos 
dijo: "Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza ,van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra. Debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no ser así, estaríamos creando nuevos dioses. Debemos 
quitarles algo, pero, ¿Qué les quitamos?" 
Después de mucho pensar uno de ellos dijo: "Ah!! ya sé!. Vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la encuentren jamas".

Solemos creer que la vida es una búsqueda de la felicidad constante que nunca termina de culminar. Una especie de trofeo que buscamos y buscamos pero no llegamos a poseer nunca. Nos alientan a pensar que esa felicidad completa no existe, que debemos conformarnos con trocitos de felicidad robados con pinzas a la vida. Un viaje, un libro, un amor, un buen vino, pequeñas cosas que aportan una felicidad momentánea que nos hace seguir hacia delante y soportar el resto del camino. ¿Y si le damos la vuelta a la tortilla? Quizás sea posible alcanzar esa felicidad nada efímera que nos permita soportar los malos momentos que la vida trae consigo de fábrica.
Para conseguirlo hacen falta dos cosas fundamentales. La primera, saber dónde encontrar esa felicidad. La segunda, tener la determinación suficiente como para ir a buscarla. A veces el camino es simple y tenemos nuestro objetivo más cerca de lo que pensamos. Otras veces llega a nosotros sin siquiera buscarlo. Pero otras, las más habituales, esa búsqueda implica un camino más largo y
Busca la felicidad
complicado. Implica un golpe de efecto como el de Ángel, un cambio. Y el cambio es una de las cosas a las que más tememos. El miedo al cambio nos hace acomodarnos y pensar que no estamos tan mal, nos hace conformarnos con esos momentos de felicidad pasajera y nos paraliza.
Las últimas circunstancias personales que he vivido me han empujado a iniciar un cambio que hace tiempo venía meditando y que no me atrevía a ejecutar. Una vez superada la fase inicial de shock en la que no terminaba de creerme que todo había cambiado y con mi nueva realidad asimilada, decidí hacerme esa pregunta que a veces nos olvidamos de hacernos y que es, en mi opinión, la clave para poder ser felices: ¿qué quiero hacer? ¿qué me haría feliz? Ahora me queda lo más complicado, empezar el camino que me acerque a ese objetivo. No será fácil, quizás me lleve más tiempo del que me gustaría, pero, ¿son esas razones para no intentarlo? Es probable que tenga que hacer cosas que no me gusten mientras sigo avanzando, soy consciente de que no abriré los ojos una mañana y habré conseguido sin más lo que me propuse, pero no puedo dejar de pensar que tengo, al menos, que intentarlo. El cambio es la única constante y alcanzar la meta solo es posible si no dejamos de movernos.

El arte de vivir