viernes, 14 de marzo de 2014

"LA LOCURA DEL AMOR"

La locura de lo dioses



La locura del amor
En el principio de los tiempos, cuando no existía nada. Cuando ni siquiera el tiempo existía porque nadie había inventado nada para llevarle la cuenta. Cuando el hombre todavía no existía, en mitad del universo estaban reunidos los vicios y las virtudes que más tarde poblarían a los humanos en mayor o menor medida.


Los griegos llamaban al amor “la locura de los dioses”.  Grandes observadores,  describieron sus efectos físicos al detalle, con la certeza de que se parecía mucho a una enfermedad por sus manifestaciones como angustia y palpitaciones. Estos síntomas, a pesar de revelarse y concentrarse en  la parte del pecho cercana al corazón, no tenían razón de ser, así que se dedujo que pertenecían a ese mundo etéreo donde todo lo inexplicable encuentra cabida: la locura.

Pasaron siglos y el amor siguió siendo cosa de poetas,  cantantes y artistas hasta bien recientemente.
Locura de los dioses
Con el desarrollo de la biología molecular se ha descubierto que los griegos no andaban tan desencaminados. El enamoramiento produce tal serie de reacciones químicas cerebrales y corporales que verdaderamente desencadena un estado de “locura temporal”.

Una locura a la que todo el mundo aspira y que, como en una buena borrachera produce un estado de bienestar inigualable a la vez que transitorio, por lo menos en las dos primeras etapas.  Una locura la del amor, que los científicos han llegado a clasificar en tres  etapas: lujurioso, romántico-obsesivo y estable.

Se habla de “neurotransmisores”  y “dopaminas”  y “serotoninas” pero nadie puede explicar cómo puede producirse  tal reacción mental y física con una simple mirada, un roce, un olor, un sabor, un recuerdo.  Por qué un beso de la persona amada, incluso evocado, nos acelera el corazón,  nos hace sudar frío, nos levita el estómago (mariposas) y nos hace estremecernos. Por qué al escuchar una canción que compartió con su amante le entran palpitaciones y una mezcla de euforia y desolación. Por qué esa necesidad imperiosa de mirarle a los ojos, de no alejarse de su lado. Por qué la vida parece bella y eterna cuando se está enamorado.

Esto la ciencia no ha conseguido explicarlo y posiblemente nunca descubrirá por qué una determinada persona entre miles desencadena semejante pasión en otra. Mejor dejar al amor en manos de los poetas.


Es una locura amar,
a menos que se ame con locura.
Proverbio Latino

El arte de vivir