miércoles, 22 de enero de 2014

"¿ESTAMOS EN CRISIS DE VALORES?"



El hombre moderno perdió los valores que le daban fortaleza ante la crisis.

El vocablo chino "crisis" significa algo así como peligro y oportunidad. Entonces porque no ser

Crisis de valores
optimistas y pensar que lo que esta pasando es que los valores están ajustándose a los tiempos que corren. 
Por otro lado si la pregunta la haces para resaltar el montón de antivalores que se están imponiendo también estoy de acuerdo. En el ajuste que me parece que se esta dando, hay un enorme falta de orientación. 
Siempre en mi opinión, los que tienen que afrontar con mas regularidad eso son las generaciones que actualmente están por debajo de los 30 años. Lo que pasa es que los adultos "maduros" que "tienen" experiencia de la vida podrían estar verdaderamente escandalizados al ver que cosas que para ellos eran tradiciones inquebrantables y los valores que fueron siempre estructurados como parte de la moral de una persona correcta, ahora a nosotros los jóvenes simplemente nos vale nada;  porque en realidad nosotros no tenemos el punto de comparacion de los otros. En ese sentido,  la crisis esta necesitada de orientación, pero hasta que punto esta orientación debe venir de la voz de la experiencia, y hasta que punto los jóvenes nada mas debemos seguir tratando de ser nosotros mismos, es un tema de gran debate.Yo simplemente creo que la crisis va a pasar y que cuando todo se estabilice lo que creo que pasara es que se podrá definir que es lo realmente importante. Espero que en eso aspecto todo termine en buenos términos y nuestras sociedades no se vuelvan ni completamente superficiales ni completamente consumistas.

Corrupción 
Por otro lado, no te angusties tanto pensando en la hipocresía ni en la ambigüedad del mundo. Desde siempre han habido antivalores y valores que los combaten. Entonces con o sin crisis de valores las relaciones humanas serán siempre una incidencia enorme de mentiras verdaderas y verdades mentirosas. Lo que quiero decir es que todo depende de la persona con la que te relacionas y sus propios valores y que no debes juzgar al océano por una gota de agua.

La crisis de valores tiene dos puntas. Según como se  mire se puede pensar que se cayó en un pozo o que estamos en un  túnel viendo la luz de la esperanza.

Crisis de valores remite a separar lo bueno y lo malo, al punto de bifurcación entre caminos antagónicos. Si no existiesen crisis de valores habría que inventarlas porque sirven para romper con la rigidez, la repetición y la pérdida de vitalidad que genera el paso de los años.

La crisis de valores disuelve esa dura roca en la que nos convertimos y la transforma en el polvo de donde venimos, con el cual se puede dar forma a la reinvención de uno mismo.

La crisis del  águila cuando a los 30 años descubre que morirá si no cambia su pico, sus uñas y sus alas la resuelve haciendo un vuelo de renovación a lo alto de la montaña  y mediante un  lifting  integral regenera el nuevo equipaje que le permitirá vivir 30 años más.

Violencia
En el hombre las formas normales se oponen a las paradojales y juzga con sentidos atrofiados por la costumbre. Por razón o por conveniencia los hábitos moderan o impiden el cambio. Freud decía que “la herejía de una época es  la ortodoxia de la otra”.

Morir con las botas puestas En el nuevo espacio entre lo nuevo que irrumpe y lo viejo que se quiere sostener  se plantea esa batalla que a menudo se resuelve en otro campo, cuando la mirada creativa descubre que yo no soy mi trabajo sino que simplemente yo soy.

La crisis de valores aparece  como un dolor de parto  anunciando que algo nuevo sucederá, como la vida que cambia cada día. Según el tipo de respuesta ante la oportunidad habrá apertura o cierre, temor o  esperanza, nacimiento o no de una nueva manera de ser.

El hombre moderno perdió los valores que le daban fortaleza ante la crisis, ahora se limita a reaccionar en lugar de actuar como su propulsor. Para tener valor para desarrollar o enfrentar una crisis  hay que tener valores. Para crear valor hay que tener valores

El arte de vivir