jueves, 22 de junio de 2017

"LA NOBLEZA SE ESCONDE DETRAS DEL RESPECTO"

Es probable que desde niños nos hayan inculcado la importancia de las palabras mágicas y de seramables con los demás. Ser agradecidos y generosos nos ayuda a mejorar la relación con aquellas personas que nos rodean, así como a sentirnos bien con nosotros mismos.
La nobleza
Ser amables y respetuosos nos hace nobles y fortalece nuestras cualidades, pues de alguna manera la educación que promovemos con nuestras acciones, revierte en buenos actos hacia nosotros. O sea, ponerle a la vida el color de una sonrisa, del respeto y de la retribución es sin lugar a dudas una gran decisión.
Como decíamos, debemos de esforzarnos por seguir inculcando en nuestros niños valores como el respeto o la amabilidad. ¿Cómo? Dando ejemplo y estableciendo límites claros que no violen las libertades de los demás.

Por libertades entendemos el respeto a la capacidad de opinión, a la expresión de sentimientos, a las peticiones, a las conversaciones y a los derechos varios. A ser respetuoso se comienza teniendo una consideración básica hacia los sentimientos de los demás. Para conseguir esto basta con preguntar cómo nos gustaría que nos tratasen a nosotros.
Mantener siempre respeto hacia los demás aunque no nos guste lo que nos cuentan es esencial si queremos que nuestras relaciones sean satisfactorias. Así, nunca debemos dejar de lado la cortesía. Para ello tenemos que tomar la costumbre de:
No estar con el teléfono móvil mientras nos hablan.
No adelantarnos o interrumpir conversaciones.
Decir por favor o gracias.
Pedir perdón cuando herimos o hacemos algo mal.
Saludar y enviar buenos deseos.
No comer o beber en lugares en los que pueda ensuciarse algo.
No hablar cuando no es nuestro turno o
Desechar aquella basura que generamos en lugar de esperar a que otra persona la limpie.
No discriminar a los demás y evitar juicios personales.
No invadir el espacio personal de los demás ni su intimidad.

El arte de vivir