jueves, 15 de septiembre de 2016

"EN LOS TIEMPOS QUE NADIE TIENE TIEMPO"

Hace unos días le escribí a algunas de mis amigas más cercanas para juntarnos y conversar, porque no nos veíamos hace tiempo. Las respuestas tardaron, y cuando llegaron, decían más o menos así: “no tengo tiempo para nada”, acompañado de un emoticón triste. Inmediatamente me pregunté cómo es posible que una persona ya no tenga tiempo incluso para conversar un par de horas. ¿Se trata
Nadie tiene tiempo
realmente de tiempo, o de que muchas veces no sabemos organizarnos, o incluso, priorizar?
Tampoco dejo de preguntarme: ¿en qué momento no tener tiempo se volvió un símbolo de éxito y felicidad? Vivimos en un país donde trabajar más de la cuenta se entiende como un “buen profesional”, y eso afecta inevitablemente el tiempo que destinamos a nuestros amigos/familia, o a nosotros mismos, en pos de la búsqueda incansable del éxito profesional.
Pero eso que parece tan inofensivo y justificado, ha provocado que en países como Japón, la gente muera de agotamiento y estrés debido a las largas horas de trabajo, llegando a existir una palabra para eso: “Karoshi”. Creo que nuestro pequeño país está aún lejos de esa realidad, pero es por esa razón que debemos empezar ahora a tomar conciencia sobre los daños del trabajo excesivo.
Las redes sociales también han contribuido en distanciarnos cada vez más, porque no basta con saber cómo están tus amigos o familia solo mandando un mensaje de texto (por más emoticones que uno le ponga para demostrar una emoción); a veces es necesario conversar mirándonos a los ojos, escuchándonos de verdad. Creo que nada reemplaza esa conexión.
El trabajo siempre va a ser una parte importante de nuestras vidas, y eso es necesario si queremos crecer como profesionales, pero creo que es igualmente importante cuidar las relaciones con nuestros seres queridos, y dedicarles tiempo.

El arte de vivir