jueves, 25 de agosto de 2016

"QUIERO SER NIÑ@ OTRA VEZ"

¿Saben? Si pudiera renunciaría a ser adulta. Me gustaría ser niña otra vez. Tener nuevamente 6, 8 o 10 años. Quisiera sentir esa mágica sensación de ser un infante. Tener esa misma inocencia que tuve ayer. Entonces no tenía problemas, solo pensaba en jugar a las muñecas, pasarme las tardes en mi portal y entrar a la casa con las rodillas negras de tanto jugar a los “yaquis” y a los palitos chinos. Quiero navegar barquitos de papel en un estanque y jugar con mis amiguitos a Los Escondidos, La Gallinita Ciega, El Perrito Goloso… Jugar al pon, saltar la suiza con sus variantes, contar adivinanzas...
Quiero ser niñ@
Quiero volver a la escuela con mi uniforme planchado, mi merendero y una sonrisa llena de felicidad donde la mayor preocupación eran los juegos del recreo y qué pintar con acuarelas porque siempre fui muy mala pintando. Quiero emocionarme al saludar a la bandera y cantar el himno. Quiero "tomar distancia" en la fila. Volver a la niñez para despertarme todas las mañanas sin ninguna otra preocupación que la de haber hecho mis tareas.
Quiero ser niña de nuevo para desayunar mirando a Elpidio Valdés. Ir a una cafetería a comer helado y hamburguesa y pensar que es un restaurante 5 estrellas. Pensar que los dulces son mejores que el dinero porque se pueden comer. Volver a mi casa a comer los panqués de mi madre y hacer las tareas en la mesa del comedor. Quiero ser niña de nuevo para vivir mil aventuras, gozar del sol y de la lluvia sentirme libre y contemplar al arco iris que brilla a lo lejos. Para no preocuparme de nada, para sentarme en el patio de mi casa y a pleno sol cerrar mis ojos y soñar.
Quiero ser niña de nuevo para esconderme debajo de las sábanas cuando hay tormenta, con los truenos y relámpagos retumbando en mis oídos y yo temblando de miedo. Para temerle a la oscuridad y dormir con las luces prendidas. Quiero pelear con mi hermano y luego pasar junto a él largas tardes en el cine. Quiero pasarme los veranos en la playa haciendo castillos de arena… Quiero la mesa grande de los domingos donde todos comíamos juntos y me sentaba a la mesa cuando todo estaba servido. Quiero tomar largos baños y dormir 10 horas todas las noches. Quiero salir cómodamente de mi casa sin preocuparme cómo está mi cabello o mi ropa.
Quiero ser niña de nuevo para hablar con mis abuelos y preguntarles muchas cosas y quitarme muchas dudas. Quiero escuchar hablar con respeto del Doctor, de la Maestra porque "saben" más que uno. Y vivir sin computadoras y juegos de súper nintendo y seguir siendo inocente. Para ver todas las cosas con sorpresa e ingenua alegría, sentido de descubrimiento, como si todo lo creado fuese solo para mí. Quisiera tener el corazón de niña para gozar de las pequeñas atenciones y legítimos instantes de bondad.
En algún lugar de mi juventud maduré y aprendí demasiado… Cosas que hoy quiero olvidar… Aprendí cómo la gente se ha olvidado del amor y no sabe amar. Aprendí cómo destruyen con la boca, cómo la envidia los rodea y los hace desear el mal. Aprendí de armas nucleares, guerras, prejuicio, hambre y de niños abusados. Aprendí sobre mentiras, matrimonios infelices, del sufrimiento, enfermedad, dolor y la muerte. Aprendí de un mundo en el que saben matar y lo hacen. Aprendí cómo el dinero puede destruir a una familia.
¿Que pasó con el tiempo en que pensaba que todo el mundo viviría para siempre, porque no entendía el concepto de la muerte, excepto cuando perdía mi mascota, cuando pensaba que lo peor que pasaba era que cualquiera me quitara un juguete o no me escogiera para ser su compañera de equipo?
Quiero alejarme de las complejidades de la vida y emocionarme nuevamente con las pequeñas cosas una vez más. Quiero regresar a los días en que la música era limpia y sana. Recuerdo cuando era inocente y pensaba que todo el mundo era feliz porque yo lo era. Solo pensaba en lo que iba a ser cuando fuera grande, sin la preocupación de lograrlo o no. Caminaba por la playa pensando solo en la arena entre los dedos de mis pies y la concha más bonita que iba a encontrar, sin preocuparme por la erosión y la contaminación. No me preocupaba el tiempo, las deudas o de dónde iba a sacar dinero para arreglar la casa.
Quiero una vida sencilla nuevamente. No quiero que mis días sean de horas interminables de trabajo en la computadora, de montañas de papeles en mi buró, de noticias deprimentes, ni de cómo sobrevivir unos días más cuando ya no tengo un puto peso para terminar el mes. Quiero las cosas sencillas de todos los días sin responsabilidades ni obligaciones.
No quiero que mis días sean de chismes, enfermedades y pérdida de seres queridos. Quiero seguir creyendo en el poder de la sonrisa, del abrazo, del apretón de manos, de la palabra dulce, de la verdad, de la justicia, de la paz, los sueños, de la imaginación. Quiero irme a dormir sin pensar en mañana. Quiero ser niña de nuevo para ver un planeta sano sin plástico reciclable que contamine la tierra.
Quisiera tener oídos de infante para escuchar los cantos de los pájaros y del grillo, y sonreír como si ese canto lo cantara solo para mí. Y tener su lengua con su ingenuidad y simplicidad para nombrar cada cosa por su nombre. Tener su sueño plácido y reposar en paz, sin remordimientos, sin sombras, plácidamente, sin preocupaciones.
Quiero regresar a los tiempos donde la vida era simple. Cuando todo lo que sabía eran colores, tablas de sumar y cuentos de hadas; y eso no me molestaba, porque no sabía que no sabía, y no me preocupaba por no saber. Quiero pensar que el mundo es justo; que todas las personas son honestas y buenas; que no hay envidias. Quiero pensar que todo es posible.
Sí, a veces estoy tan cansada de ser adulta que realmente desearía tener esa edad en la que todo es inocente, en que las palabras no duelen demasiado, y que el corazón no ama, tan solo te gusta el chico de la clase de al lado… Quiero volver a recoger flores y deshaciendo pétalos preguntarle: “me quiere…, no me quiere…”. Quiero tener las cosas tan claras como entonces. No me importa si infantiles, pero claras…
Quisiera volver a ser aquella niña que se reía a la mínima tontería y tenia en su cara esa sonrisa resplandeciente. Aquella que sus únicas preocupaciones era llegar a ver a tiempo los muñe en la televisión y colorear las tareas del colegio. Aquella que solucionaba las peleas con las amigas con un simple ¿Quieres ser otra vez mi amiguita? Aquella niña que no sabía lo que era sufrir, que solo lloraba cuando se caía y le salía sangre. La que no sabia de la existencia ni del Messenger ni del twitter. Quisiera volver a ser esa niña.
Quisiera actuar como siento sin pensar en las consecuencias el día de mañana. Quisiera ser inocente para pensar que nadie me hará daño. Desearía juntar mis sonrisas, cruzar miradas sin miedo a ser sorprendida. Vivir sin miedos, tomando las decisiones de un adulto…, con la fuerza de una niña.
De vez en cuando con apatía de ser una adulta ya, me remonto al pasado, a esos momentos de mi niñez y quisiera ponerme a jugar sin pensar en nada más. Pero el deber y la conquista del día a día en esta sociedad convulsa, me devuelve al presente donde tengo que luchar. Pero qué dulce sensación remontarme a ese pasado donde sin duda fui feliz, y buscar en mis recuerdos a esa niña que aún vive dentro de mí.
Quiero creer en la raza humana y quiero volver a dibujar muñecos en la arena… Sería maravilloso que cada uno de nosotros pudiera vivir un poco como ese niño fuimos y que llevamos dentro, y no nos dejemos arrastrar por la sociedad que nos rodea. Llena de prejuicios y maldades. Donde pensamos que la computadora y la tecnología lo son todo, pero la realidad es que no toda la diversión proviene de las computadoras, no todas las enseñanzas se logran con un programa en solitario. La naturaleza, el contacto con otros niños y los juegos tradicionales aportan muchos valores al enriquecimiento de la personalidad.
Me gustaría volver a ser niña, para sólo volver a sentir el dolor de un tropezón y no las heridas del alma, porque las rodillas lastimadas sanan más rápido que los corazones rotos.
Quiero ser niña de nuevo... Donde el mundo sólo es juegos y fantasías no dolor ni preocupaciones. Quiero, en fin, tener devuelta mi infancia… mi inocencia... mi esperanza... Quiero regresar a los tiempos en que la vida era simple. ¡Quiero volver a ser niña nuevamente! Porque en esa época todo lo que sabía era ser feliz, porque no sabía las cosas que preocupan y lastiman el corazón.

El arte de vivir