miércoles, 3 de agosto de 2016

"LAS BUENAS PERSONAS TAMBIÉN SE PUEDEN CANSAR DE SERLO"

En efecto, si a lo largo de tu vida has practicado el maravilloso arte de abrir tu corazón a los demás, de preocuparte por hacer lo mejor cada día por quienes te rodean, es posible que en algún momento hayas llegado al límite. Y llegará, desde luego, porque aunque las buenas personas no quieren recibir nada a cambio, sí deben ser reconocidas. ¿La razón?
Las buenas personas
* Quien no es reconocido no es valorado.
* Quien no es valorado se adentra en el abismo de la “no existencia”.
* En ocasiones, los demás pueden llegar a acostumbrarse a tus buenas acciones, las dan por sentadas y los ruegos se vuelven ya en exigencias.
* Quien no encuentra valoración a sus esfuerzos acabará deshilanchándose como una tela que no puede dar más de sí. Y no importará su fortaleza o su belleza, porque también las buenas personas pueden acabar rompiéndose.
No lo permitas. Cuida a las buenas personas que te rodean como tus bienes más preciados. Y cuídate tú, sin dudar nunca en poner límites y sin caer en el error de que por decir  “no” o “basta”, dejas de ser un alma noble.

El arte de vivir