jueves, 21 de abril de 2016

"SER FELIZ NO ES CUESTIÓN DE DINERO"

La posibilidad de ser feliz forma parte del paquete con el que todo ser humano es dotado desde que nace. Por lo tanto, la felicidad es una experiencia que se origina en el interior de la persona y no en el exterior. Pero, ¿qué pasa a lo largo de la vida? Las circunstancias externas a la persona afectan tanto positiva como negativamente y la interpretación de éstas, en el contexto de la felicidad, va a depender, fundamentalmente, de sus decisiones. Es decir, la felicidad es una decisión que se convierte en una experiencia muy personal y depende únicamente de quien la vive.
Ser feliz
Entonces, ¿cómo ser feliz en el día a día? Para empezar debes saber que es falso que la felicidad tenga que buscarse o crearse. Al ser un estado que reside en el interior de cada persona, ésta se descubre a través de un trabajo de de “excavación” y no tanto de “construcción”. Y justamente por esta razón tan importante, es que no puedes depositar en otros tu propia felicidad, ni en pareja, ni en los hijos, ni en el jefe, ni en tus empleados, etc.
Pero cuidado, el placer no es lo mismo que la felicidad y es un error en el que comúnmente caemos los seres humanos. El placer tiene un origen externo es temporal. La felicidad, en cambio, tiene un origen interno y es permanente. Por eso la felicidad debe ser considerada como un medio y no como un fin. Por eso es que sea tan recurrente decir que ni el éxito ni el dinero dan felicidad. Es al revés, es la felicidad la que te trae éxitos y dinero.
Está más que demostrado que el dinero no puede comprar la felicidad. Las personas somos insaciables por naturaleza, por lo que siempre queremos más. Por ejemplo: Si una persona se plantea el ser feliz cuando tenga un millón de pesos, cuando alcance el millón se dará cuenta que necesita 10 millones para ser feliz. Cuando los tenga,  querrá tener 100 millones, y así sucesivamente. Una vez satisfechas las necesidades de la persona, la curva de entre el dinero y la felicidad  tiende a estabilizarse, es decir, a más dinero no le corresponde más felicidad.

El arte de vivir