sábado, 5 de marzo de 2016

"SER MADRE UNA PROFESIÓN DE 24 HORAS"

* Ser madre es una profesión de 24 horas, única e irrenunciable. Así como eterna y a veces agotadora. Y aunque no rinda frutos a nivel monetario, sabemos que con el paso de los años puede darnos muchas más cosas que las que brindaría cualquier otra tarea. Y el primer beneficio que recibimos, junto con la bendición de tener aquel niño en nuestros brazos, es aprender a ser cada día mejor y mejor, aunque no queramos. Aquí una prueba de ello:

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Ser madre
Dejas de lado el egoísmo
Todo en tu vida pasa a segundo plano. Ya no existe otra prioridad que tu pequeño y eres capaz de sacrificar hasta lo que no tienes para que él sea feliz. Tu tiempo, figura, placeres dejan de estar al orden del día. Ese pequeño tan vulnerable pasa a ser tu principal preocupación y muchísimas cosas que antes te preocupaban, ya ni siquiera te interesan.

* Entrenas tu autoridad y capacidad de liderazgo
Si nunca antes estuviste interesada en ejercer el liderazgo, ahora este rol te pertenece. Porque mucho de lo que puedas transmitir con autoridad, será el camino que transiten tus hijos. Los límites con amor y la disciplina serán los grandes baluartes que harán de tus hijos mejores personas.

* Aumenta tu capacidad de comunicación
Mucho de lo que pase en tu hogar o fuera de él, será tu principal interés. Así que tendrás que recurrir a tus habilidades comunicativas para que tus hijos tengan confianza en ti y tú puedas ayudarlos. La comunicación es primordial en cualquier vínculo y en el que estableces con tus hijos es prioritaria.

* Eres multifuncional
Encontrarás que hay muchas funciones que no puedes delegar y otras que no quieres delegar. Te toca ser mamá, pero también enfermera, maestra, chofer, entrenadora, etc. Cada día se presenta con una nueva oportunidad y tú te entrenas a diario con tu capacidad de respuesta.

* Sientes deseos de aprenderlo todo
Muchas veces tu niño te pide respuestas y con un simple "No sé", no te contentas. Quieres enseñarle todo y ayudarle a descubrir el mundo. Y de pronto, te encuentras investigando sobre dinosaurios o sobre lugares del mundo que ni soñabas. Te encuentras revisando matemáticas o ciencias biológicas y quieres aprender para enseñarle. Es hermoso, porque da muestras que tú también quieres formar parte de su educación y no solo la dejas para los maestros de la escuela.

* Sacas fuerzas de donde no hay
Tus hijos te impulsan y, aunque lleves pocas horas sin dormir, atiendes sus reclamos. Sabes que tus energías ahora están a disposición de ellos y ya no duermes esas siestas, no te acuestas ni te levantas a la hora que te gustaría. Muchas veces llegas agotada de una larga jornada y sabes que tus hijos van a demandarte mil cosas, por lo cual sacas fuerzas de donde no tienes, para que ellos no lo noten. Solo para estar con ellos y disfrutar del amor que te brindan.

* Aumentas tu amor incondicional
Ya no esperas algo a cambio de tu amor o tu tarea. Sabes que con tenerlos a ellos, estás más que retribuida. Con los hijos empiezas a entender que hay que amar a las personas como son y que, aunque a veces intentes cambiarlos, no existe otra receta más que amarlos tal cual son. Los hijos en eso son los primeros maestros, porque aunque queramos hacerlos a nuestra manera, ellos son únicos e irrepetibles y nos lo recuerdan todos los días.
Podrás haber tomado cursos de perfeccionamiento en tu profesión, podrás haberte especializado en algo. Pero puedo asegurarte que nada de lo que hayas aprendido puede tener la urgencia y la importancia de lo que hayas deseado aprender siendo madre. La maternidad no solo es una bendición porque nos vuelve mejores personas, aunque no queramos. También es terreno fértil para despertar nuestros mejores potenciales y autosuperarnos. Ser mamá sin duda es un milagro, pero no solo para ellos, para nosotras también.


EL ARTE DE VIVIR