domingo, 14 de febrero de 2016

"LA DIFERENCIA NOS ENRIQUECE"

Para comprender e interpretar la realidad tendemos a categorizar los diferentes elementos que forman nuestro entorno (personas, objetos, organizaciones, sucesos, experiencias) y los ordenamos y clasificamos en diferentes “cajones”. El problema es que tendemos a clasificar e interpretar la realidad y darle valor en base a nuestras creencias, entendidas estas como las normas que rigen nuestro comportamiento. Las creencias son subjetivas y se forman según las experiencias de cada uno y la enseñanza que hayamos recibido. Ello conforma también los prejuicios y estereotipos. Como vemos son muchos los elementos que influyen en el punto de vista desde el que observamos la realidad y actuamos sobre ella.
Diferencia
La diferencia existe, es evidente, pero esta es individual, no colectiva. Cada persona es única y esto es enriquecedor. Todos tenemos algo diferente y especial que aportar, vemos la misma realidad desde perspectivas distintas y compartir hace que construyamos y crezcamos, que obtengamos diferentes soluciones a un mismo problema por lo que nuestra resolución se ve reforzada. Creo que el mundo se pierde un gran desarrollo y crecimiento al excluir a determinados grupos de personas de la participación conjunta. Nos perdemos una visión singular, una forma de hacer las cosas tan válida como las de los demás. No pretendo que toleremos la diferencia (considero que ninguna persona tiene que tolerar a otra como si estuviésemos dando permiso a su existencia), si no que me gustaría ir más allá, hacia el respeto y aprecio por la diversidad.
Respetar que cada persona ve una misma realidad de forma diferente, que no hay verdades absolutas ni formas de hacer las cosas peores o mejores, que cualquier estilo de vida es válido siempre que no atentemos contra la dignidad y los derechos de las demás personas con las que compartimos el entorno. Resulta paradójico pensar que un estrato de la población juzgue y valore la forma de vivir y la cultura de los demás cuando es ella la que actúa en base a prejuicios, discriminando y atentando contra la dignidad de las personas, sin ser verdaderamente conscientes de las consecuencias que para su ser tiene la exclusión. ¿Alguna vez habéis pensado cómo es vivir excluido? ¿cómo se sentirá uno cuando día tras día camina por el mundo de forma invisible? ¿cómo te sentirías si nunca te dejasen participar, si nunca te mirasen, si nunca intercambiaran un simple saludo contigo? ¿y si te privasen de los servicios y oportunidades que por derecho te corresponden? ¿y si nunca te comprendiesen y escuchasen?
No pretendo cambiar la óptica por la que cada persona mira el mundo, ni siquiera cambiar la forma de pensar y de vivir tanto de las personas con las que comparto cultura como de las que viven de forma diferente. Simplemente pretendo que se comprenda, que se escuche, que se respete, que sintamos curiosidad y admiración por la variedad. Se abren multitud de puertas que nos llevan hacia el avance y el crecimiento individual y colectivo, pero esto solo podemos conseguirlo juntos, creando, compartiendo, colaborando y conviviendo.

El arte de vivir