martes, 9 de febrero de 2016

"CON EL TIEMPO ME DI CUENTA"


“Por mucho tiempo fui todo lo que pude, ahora soy todo lo que quiero”, esta frase me hizo mirar mi alma, mi espíritu y escudriñar dentro de mi las maravillas que el creador ha dejado como legado en mi ser.

Durante mi carrera de casi 50 años me esforcé hasta donde pude y agoté mis recursos para hacer lo
Con el tiempo
que no pude, lo que otros esperaban que fuera, lo que otros exigían de mi, en fin, lo que sentía que había que obtener, para ser considerado buen profesional, para lograr buenos trabajos.

Lo que nunca se me ocurrió pensar durante esos años era que, llegaría un día que iba a ser ignorado, tirado a un lado, con la indiferencia  de los llamados amigos y compañeros.

Pero la vida en su  majestuosidad, me tenía reservada la segunda parte de esa frase, “ahora soy todo lo que quiero”, es el premio a todo lo que consideré como válido y justo luchar, ser profesional de primera categoría, así había creído que era la finalidad de mi trayectoria; mantenerme dentro de esa envoltura de prestigio y reconocimiento.

Me molestaba, porque seres humanos sin ninguna razón válida me sacaron de sus vidas, de sus contactos, sólo porque algo de mi no les gustaba y era sobrada razón para blasfemar, calumniar y usar los métodos evasivos que tuvieran en sus manos.

De repente la vida te muestra el verdadero camino, ser tu por encima de todo, dar lo mejor de ti a cambio de nada, sin buscar nada, sin pretender nada, solo dar lo mejor de ti a hermosos seres humanos que sin querer de mi nada, me dieron lo mejor de sus vidas, de sus conocimientos que salían del alma, su colaboración sin la menor muestra de apego, sin pensar jamás que un saludo, un correo enviado a mi sería contestado, lo hacían porque el universo lo había puesto para enseñarme que aun hay seres nobles capaz de darlo todo sin pedir nada y sin juzgarte.

Entonces podemos ver cara a cara la grandeza de la vida vestida de sencillez, sin arrogancia, sin títulos a estrujarme en la cara, solo me abrieron el alma, el corazón y el espíritu, para que los caudales de las riquezas del infinito cobijaran mi ser.

El arte de vivir