martes, 29 de diciembre de 2015

"POR QUÉ HERIMOS A LAS PERSONAS QUE MÁS QUEREMOS"

Así es, muchos de nosotros herimos a las personas que más queremos porque creemos que tenemos el derecho y el poder suficiente para hacerlo, cuando en realidad no es así. Muchas veces queremos a alguien pero lamentablemente no sabemos de qué forma, no sabemos de qué manera expresar nuestro sentimiento. Cuando ignoramos es que nos convertimos producto de lo que se ve diariamente en el
Herir
mundo, discusiones, separaciones, y guerras sin sentido. Nunca es tarde para enmendar nuestros errores, lo primero que debemos hacer es aceptar que los tenemos, luego tomar acción de los mismos y tratar de no volver a cometerlos y aprender de esas experiencias malas. Recuerda que los errores se cometen con las personas que ya conocemos y queremos, no con las que acabamos de conocer.
Vuelvo a reiterar que nunca es tarde para enmendar nuestros errores, piensa antes de hablar y actuar para no lastimar a alguien ya que no todas las personas solemos tomar las cosas por igual, muchos de ellos pueden interpretarlo de mala manera y sentirse ofendidos y lastimados, piensa si realmente vale la pena contradecir a alguien cuando se sabe que no se tiene la razón y sobre todo recuerda que nadie merece ser tratado mal.
El cerebro humano está programado para empatizar con las personas queridas. Investigadores de la Universidad de Virginia han demostrado que ante una situación de peligro, nuestra mente no distingue entre su propia seguridad y la de las personas que le importan.
La capacidad de las personas para ponerse en el lugar de otro depende de si la persona es un extraño o alguien conocido. Según los investigadores, el cerebro humano separa a la gente conocida de los demás, del modo que la gente del entorno social se entrelaza con el sentido de uno mismo a un nivel neurológico. En este sentido, Jame Coan, profesor de la Universidad de Virginia, afirma que “con la familiaridad, otras personas se convierten en parte de nosotros mismos”.
Los seres humanos han evolucionado para tener una identidad propia en la que los seres queridos forman parte del propio entramado neural. Por eso las personas necesitan tener amigos y aliados.
Los investigadores encontraron que las regiones del cerebro responsables de la respuesta a la amenaza entran en actividad cuando un amigo corre peligro de forma básicamente idéntica a la actividad que se muestra cuando la amenaza es propia. Sin embargo, cuando la amenaza se refiere a un extraño estas áreas del cerebro apenas muestran actividad.
Según Coan, el hallazgo demuestra la gran capacidad que tiene el cerebro para integrar a los demás, de tal modo que las personas cercanas  se convierten en una parte de uno mismo. Esto provoca que realmente una persona se sienta bajo amenaza cuando un amigo o una persona amada está en peligro. En palabras del propio Coan, “si un amigo está en peligro, se hace lo mismo que si nosotros mismos estuviéramos bajo amenaza. Podemos entender el dolor o la dificultad que pueden estar pasando del mismo modo que podemos entender nuestro propio dolor.”

El arte de vivir