sábado, 31 de octubre de 2015

"LA DECEPCIÓN"

Todos hemos confiado alguna vez en alguien que ha terminado haciéndonos daño. Tras este episodio, seguramente hemos dicho que nunca más “volveríamos a caer” en el mismo juego. No sólo estamos hablando de decepciones amorosas, sino de todo tipo.
Sea cual sea el caso, lo normal es que la decepción profunda nos deje también una herida profundaque va a tardar en cicatrizar. Un daño que a menudo tiene que ver con la confianza, una de las cosas más difíciles de restaurar.

Nuestra vida está llena de alegrías que vamos administrando a lo largo de nuestra existencia. Pero para nuestra desgracia y pesar, no todos son buenos momentos, risas y alegrías. También en nuestra vida está siempre presente la decepción. Ya desde muy pequeños experimentamos esta sensación que luego nos acompaña a lo largo de nuestra vida en muchos episodios que quisiéramos no haber vivido. Nuestra primera decepción, saber que los Reyes Magos, ni son Reyes, ni son Magos y ni mucho menos viajan en camello por toda la ciudad. Ahí mismo empezamos a pensar que la vida no
es como nos la habían pintado, que el color rosa, sólo es para las películas que vemos en la pantalla. La palabra decepción la encontramos a menudo en nuestras vidas. Decepción, la vida está llena de ellas, aprender de éstas o dejarnos dominar es nuestra decisión. Pero la decepción  o mata, enseña. La decepción puede destrozarte, pero te enseña a no confiar en todos, te enseña a ser más fuerte y a escuchar a los que te juzgan sin conocerte, para saber que no hay peor tonto, que el que habla sin saber ni conocer. El dolor de la decepción es siempre directamente proporcional a la cantidad de ilusión imaginada. La ilusión siempre tiende a ser el primer paso hacia la felicidad que todos anhelamos, la decepción el último hacia el olvido. La decepción que sientes cuando te das cuenta que las personas no son como tu habías creído. La decepción aparece cuando siempre crees que todo va a terminar bien. Pero no se puede culpar a las personas por decepcionarnos, hay que aceptar que es nuestra culpa al esperar demasiado de ellos. A veces encumbramos a alguien, que sorprendentemente no se lo merece, y te das cuenta que ha sido tu culpa, porque quizá esa persona siempre ha sido así y te ha decepcionada, no por ella, sino porque tú la has visto de forma diferente a la que era. Con todo, duele saber que lo que creíamos que era nuestra mayor realidad, fue solamente una fantasía, un espejismo en un árido desierto. Por lo general, las personas que te hacen daño, son aquellas que una vez te prometieron jamás hacértelo. Muchas veces a lo largo de nuestras relaciones, hemos jugado al “Yo te quiero más que tu” y lo triste es cuando después tienes que decir, pues mira, aquí tienes al imbécil que perdió el juego. Pero muchas veces, esa decepción viene porque hay personas que nos llevan al cielo con sus palabras, para luego dejarte caer desde lo más alto con sus acciones. Por lo tanto, nunca dejes que la decepción del pasado detengan los sueños del futuro. Con el paso de los años, se prefiere la tranquilidad de la soledad que la decepción de una mala compañía. Hay una frase, que viene bien, en cuanto a como frenar esa decepción que a veces sentimos. Tal vez nuestro destino sea terminar de recorrer camino de nuestra vida solos……Pero, os aseguro, que es mejor que tener que  recorrerlo mal acompañado. A veces las personas lo son todo para nosotros, son la tormenta y la calma, las sonrisas y las lágrimas, fueron TODO, para al final ser NADA.