martes, 16 de junio de 2015

"ES MAS FACIL CONSTRUIR NIÑOS FUERTES, QUE REPARAR HOMBRES ROTOS"

Siempre he creído que las excusas siempre están de más porque se utilizan o se dicen para justificarse.  El que aprende y/o se acostumbra a justificarse por todo nunca aceptará que está mal o nunca tomará responsabilidad por lo que hace. Ahora a todo le ponen un nombre, todo tiene una bendito por qué, cualquiera puede hacer lo que sea( hasta lo mas asqueroso) y la bendita sicología de hoy día, sale a dar su teoría del por qué. 



Niños fuertes
Hace cuarenta años, y aún más, habían dos personajes que en todo hogar tenían su aparición (no todos los días pero sí de mil en cien) Señor correa y Sra. Sandalia. Haga un análisis de quienes están hoy día cometiendo fechorías y verá que en su mayoría no son personas de esa generación. Son bandoleros, atorrantes, charlatanes y por ahí podría seguir, que nacieron en una generación donde todo se justifica, donde la bendita sicología vino a meter su teoría y decir que es maltrato que los dos personajes de hace mas de cuarenta años siguieran siendo protagonistas en cada hogar si así hicieran falta. 

Donde cada niño tiene agarrado a su padre (si, de ahí mismo lo tiene agarrado) con la bendita frase: "si me pegas llamo a la policía" y donde el padre no tiene la valentía suficiente de decir: " te doy y soy yo quien llamará a la policía", porque se les ha inventado esa excusa de que a los hijos no se les pega. Una cosa es maltrato y otra muy diferente poner vergüenza a tiempo. 

Hoy día la mayoría de la juventud son una bomba de tiempo en espera para estallar porque no hay moral, no hay respeto por la vida, no hay sentido de pertenencia ni mucho menos sentido de autoridad porque para ellos los dioses y reyes son ellos. Y la culpa no es del gobierno, la culpa es del padre y de la madre por no tener las bolas y los ovarios suficientes de saber criar a sus hijos con amor y a la misma vez con respeto, moral, valores, y de que si no se puede no se puede y punto y de que en la casa mandan ellos y no los hijos. 


La generación de la correa fue criada con amor y mucho respeto porque de tan solo ver ese pedazo de cuero ya uno temblaba y de ver a nuestra madre abrir los ojos ya uno sabía que algo se hizo mal. Y el resultado fueron hombres y mujeres que en su mayoría salieron profesionales y hombres de bien, donde pensarían dos veces hacer algo malo porque tienen respeto a sus padres. Hoy día la correa solo aprieta pantalones (si es que aun se cargan) y si una madre le abre los ojos a su hijo éste le preguntará si tiene algún tic nervioso en ellos y no significará autoridad. En tu casa mandas TU y haces lo que creas pertinente para que la misma fluya con respeto y orden, tus hijos son lo que TU quieres que sean y tienes el deber de criar seres humanos de bien y no escoria que ni para reciclar sirve.

El arte de vivir