jueves, 15 de enero de 2015

"LAS APARIENCIAS ENGAÑAN"

Los espejismos de las apariencias

No hay porque odiar o aislar a las personas, lo mínimo que podemos hacer es entablar una conversación con ellas y ser amables, esto no quiere decir que tenga porque ser tu amigo o amiga, pero al menos compartir ese momento, intentar hacer sentir bien a las personas y lo que es más importante hacer feliz a cuantas más puedas.


No se debe juzgar a nadie por su aspecto físico, cada uno ha nacido de una manera y por eso nadie somos de la misma forma, debemos preocuparnos de nuestra vida y no fastidiar la de los demás.

La principal causa de que las apariencias confundan es que hay gente que quiere mostrarse como alguien que no es, o cosas, cualidades y características que no tienen.
Uno de nuestros errores es que tendemos a pensar cosas que no son de las personas.
Nunca busques con la apariencia tu falsa identidad.
Apariencia es el eterno conflicto del ser humano, ser y parecer.
Pocos ven lo que somos pero todos ven lo que aparentamos.
Las falsas apariencias son como los edificios, tarde o temprano se derrumban y se descubre el verdadero ser.
Para el mundo eres lo que aparentas, por ello trata de cuidar ese aspecto.

Creo que los humanos somos seres complejos, polimorfos, con actitudes, emociones y comportamientos poco coherentes entre sí, --- si no abiertamente contradictorios --- en muchas ocasiones --- lo que hacemos para lograr la supervivencia en un modo hostil.

Llegamos a estar enamorados de dos personas a la vez, a odiar y apreciar al mismo tiempo a un mismo individuo, a prodigar auténticas ceremonias de hipocresía con nuestra pareja, amigos, compañeros de trabajo o familiares.
Cada día pensamos una cosa y hacemos otra bien distinta. Unas veces actuamos así por no hacer daño a los demás, otras por pura conveniencia, por comodidad...
Vamos modelando nuestra manera de ser en función de lo que los demás esperan de nosotros. Pero las cosas no suceden así por casualidad. Al cabo de los años, vivimos circunstancias en que es más sensato y conveniente "maquillar" nuestro comportamiento, adecuarlo al contexto, ocultar nuestros verdaderos sentimientos, moderarnos en nuestras respuestas o amordazar nuestra espontaneidad en aras de una supuesta convivencia armoniosa --- en otras palabras; nos volvemos manipuladores e hipócritas. Puede decirse, que porque lo hacemos sin prestarle la atención más mínima, que la mentira es tan ubicua, que es habitual e irrefrenablemente inconsciente.
Lo peligroso de este juego, el de las apariencias --- el de los secretos y mentiras --- es que muchos naufragan en él. Entonces, sobreviene el vacío: "¿quién soy yo en realidad?". Este fracaso, este desencuentro con uno mismo, puede deberse tanto a la pérdida de la propia identidad personal, como al desconcierto y el temor que nos asolan ante las situaciones difíciles. Lo que no debe de parecernos extraño, porque las reglas, muy sutiles, no están escritas, y las experiencias ajenas difícilmente nos sirven.
Estas representaciones actuadas, asumidas con naturalidad por casi todos, no serán perjudiciales si mantenemos la cabeza fría y sabemos distinguir lo que pensamos, lo que hacemos y lo que, en definitiva, somos de verdad. Conocer a fondo el juego de las apariencias puede resultar entretenido y muy instructivo, además de que aprenderemos mucho sobre el género humano, y sobre nosotros mismos.
Pero, no olvidemos que es juego sin reglas y que es también, juego peligroso.
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