viernes, 2 de enero de 2015

"CITA A CIEGAS"

Cita a ciegas: ¡Pierda el miedo!

Las citas a ciegas eran organizadas, hasta hace unos años, por conocidos comunes que decidían que debías conocer a esa chica. Sin embargo, Internet ha convertido la "cita a ciegas" en el pan nuestro de cada día. En realidad, tampoco es tan diferente a pedirle el teléfono a una chica a las tantas... Cuando la llamas para quedar, también experimentas esa sensación de tener que encontrarte con una completa desconocida. ¿Cómo se gestiona una situación así? ¿Qué se espera de ti y qué puedes esperar tú de la cita?.
Nuestros actos se extienden en un horizonte temporal, donde cada tiempo presente pasa a ser pasado en un modo instantáneo y el futuro se nos hecha encima de un modo inexorable. “El presente fue ayer, el futuro es hoy y el mañana no existe” (esta es de mi creación). No pierdas el tiempo pensando en lo pasado, te anclarás y no prosperarás y no dudes en lo que te puede pasar en el futuro, porque eso se sabrá en seguida y te llenará de temores. provocan las citas a ciegas están causadas por las expectativas. Más o menos conscientemente, todo aquel o aquella que se molesta en dedicar unas horas de su tiempo a una cita a ciegas tiene la esperanza de que esta vez encuentre al hombre o la mujer de sus sueños. Pero no es buena idea formarse una imagen ideal y rechazar a esa persona solo porque no se ajusta a tus ideas preconcebidas.  
… Pero fíate de la primera impresión. Muchos estudios psicológicos aseguran que nos formamos una opinión de una persona a los pocos minutos de conocerla, y que esta suele ser acertada. Por supuesto, la primera impresión no te permite conocer a alguien pero sí saber si es el tipo de hombre o mujer que te podría atraer y con quien tienes las suficientes cosas en común como para establecer una relación o una amistad.
Dale una oportunidad. Aunque hay personas muy naturales y espontáneas, es normal ser un poco reservado cuando se conoce a alguien nuevo. Por timidez, por precaución o por temperamento, muchos y muchas se van dando a conocer poco a poco. Hazle preguntas, cuéntale cosas sobre ti, procura que la comunicación sea fluida y que te hable de cosas personales, y no solo del trabajo o de los éxitos de su vida.
Sé natural. No tengas un plan demasiado rígido. Si estás a gusto con esa persona, no te vayas a casa después de un café solo porque crees que podría pensar que estás desesperada si te muestras interesada. Y al revés: no te obligues a pasar cinco horas con tu cita si no estás a gusto. La naturalidad y la buena educación son una fórmula perfecta para manejar estas situaciones.
Despídete con estilo.  Si durante la cita la naturalidad es lo que mejor funciona, lo mismo ocurre a la hora de despedirte. No tienes por qué decirle a esa persona que quieres volver a verla si no es así. La falsedad siempre deja un poso amargo. Si no lo tienes claro, puedes despedirte con un amable “Gracias por pasar esta noche conmigo” y dejar la puerta abierta a una posible segunda cita.

El arte de vivir