jueves, 13 de noviembre de 2014

"COMO TE ENGAÑA TÚ MENTE PARA FRACASAR"

La vida te engaña

Tu cerebro contiene más de 100 mil millones de neuronas que trabajan en perfecta armonía para crear conciencia y pensamiento. Sin duda se trata de una asombrosa maravilla de la evolución y la adaptación. Pero también puede ser un completo hijo de puta. ¿Qué queremos decir? Bueno, todo el mundo quiere ser feliz, pero el mayor obstáculo para lograrlo es esa cosa blanda que llevas dentro del cráneo, sí, esa que usas para pensar. Y es que la evolución ha dotado a tu cerebro con todo tipo de mecanismos perfectamente diseñados para hacerte miserable. No podemos garantizar que la lectura de este artículo te ayudará, porque tu cerebro es tan astuto como sádico. Pero al menos lo entenderás mejor.

Si la manipulación es tan efectiva es porque inconscientemente la mente se manipula a si misma. Tu mente, mi mente y la mente de cualquiera, de forma natural, se miente para sobrevivir. Si alguna vez te has dicho a ti mismo «esto no puede estar pasando» es tu mente queriendo modificar la realidad. El problema de que la mente utilice mecanismos de forma natural es que la naturaleza ha cambiado. Ya no vivimos en una caverna con dos únicas preocupaciones en nuestra vida. En el siglo XXI, ni se pueden cazar mamuts a golpe de lanza ni se puede dejar a la mente que te engañe.
El cerebro

El efecto péndulo
Te confieso que odio textos tan aburridos como los dos párrafos de arriba. Me ha costado no dormirme mientras lo escribía pero es mi filtro para quedarme solo con gente como tú y ya poder hablar más cómodamente. Tampoco me gusta usar nombres como «efecto péndulo» pero también es necesario que use este nombre para hacerme entender de la mejor forma posible.

El efecto péndulo sucede cuando no se acaba nada de lo que se empieza.
Un péndulo no es más que una bola que cuando parece llegar a un lado, cambia de dirección hacia otro. Algo tan simple como esto es lo mismo que le sucede a muchas personas. Desde que una semana quieren ser bomberos, otra fotógrafos y a la siguiente ingenieros mecánicos. Hasta nunca acabar nada de lo que empiezan. No se aclaran ni saben a donde ir y lo que no se dan cuenta es que, tras mucho tiempo moviéndose, acaban estando en el mismo lugar. Como un péndulo.

El motivo biológico es muy aburrido pero se puede resumir en que si no tienes claro lo que quieres en tu vida tu cerebro siempre estará alerta buscando nuevas cosas que hacer sin acabar las anteriores.

El saco de excusas
Hablo pocas veces de las excusas porque siempre me trae problemas. Siempre hay una excepción a lo que digo y siempre hay alguien que la dice para señalar que me equivoco. Así que, te aviso, voy a generalizar.

Si consciente o inconscientemente no quieres hacer algo, tu mente va a buscar una excusa con la que convencerse. Tu cerebro se quiere sentir bien y la mejor forma de hacerlo es justificar lo que haces mal. No es que no hayas estudiado lo suficiente, es que el examen era demasiado difícil. No es que nadie te quiera, es que no entienden tu olor corporal. Tú haces las cosas bien, son los demás los que te persiguen para que te caigas.

¿Ves que fácil es señalar al resto?.
¿Qué es más importante, sentirte mejor o no mentirte?
Hay muchas personas que prefieren sentirse mejor. Crean su propio universo donde nunca se señalan y donde viven de acuerdo a esa mentalidad. Es una realidad alternativa pero tiene su problema, la realidad, la auténtica, acaba poniéndoles en su lugar.

La falsa búsqueda de la perfección
Hasta que no esté preparado no empiezo. Hasta que no llegue el momento no me voy a poner. Queda poco pero todavía no.
Tengo un amigo que dice mucho ese tipo de frases. Lleva años y años esperando al momento adecuado para dar el paso y todavía estamos esperando. Él no se quiere arriesgar a fallar así que espera a controlarlo todo antes de hacer nada.

Cuando éramos monos, si uno de los monos hacía alguna torpeza, el resto de monos le señalaba y se reía de él. Eso incomoda, e incomoda tanto que se ha quedado incrustado en nuestro cerebro hasta hoy. No nos gusta hacer el ridículo. De forma natural evitamos hacer el ridículo.

El arte de vivir