domingo, 28 de septiembre de 2014

"LOS BUENOS AMIGOS"

Busquemos bien nuestros amigos

Hace ya tiempo que dejé de pensar en la amistad como algo fácil de conseguir. Es algo que cuesta un duro trabajo del cual no siempre se obtienen buenos resultados.


Los buenos amigos
El budismo alienta a las personas a desafiarse constantemente para mejorar y desarrollarse como seres humanos. Sin embargo, en dicho proceso, es crucial contar con el apoyo de quienes transitan el camino correcto de la creación de valor. Por tanto, la filosofía budista considera de importancia fundamental encontrar buenos amigos o influencias positivas (zenchishiki, en japonés).

Buenos amigos hay pocos, porque es difícil ser buen amigo, debes saber hablar o callar en el momento oportuno, ser decidido y paciente, amar y renunciar, pero en todo momento hace falta ser fiel a la amistad y todo esto conlleva a una largas lista de decepciones y engaños, ya que siempre aquellos a quienes creemos nuestros verdaderos “amigos” nos fallan cuando más los necesitamos, creándonos una traición que nos duele mucho.

¿Cuántas veces nos ha sucedido esto?. A diario nos vemos impregnados de un toque de hipocresía que se esconde debajo de una máscara de falsa amistad, a diario escuchamos de “amigos” peleados y todo por ese marcado interés que hay actualmente en cada persona.
Todos los días hay que luchar porque ese amor a la humanidad viviente que muchos alardean se convierta en hechos concretos que sirvan de una manera u otra para ayudarnos unos a los otros. Debemos de crear amistad, pero la verdadera y fiel, no aquella que busca la reciprocidad del bienestar, ni el interés oportuno, sino aquella que busca la ayuda y el bienestar, así como el afecto de las personas amigas.

Amigo es aquel que nos acompaña siempre en lo bueno y en lo malo y sufre y padece todo lo que nos sucede. Amigo es aquel que sabe escucharnos cuando nos sentimos ahogados. Amigo es aquel que nos da un buen consejo y amigo es el que ejerce amistad.

Busquemos bien nuestros amigos, pero no depositamos en ellos nuestra absoluta confianza, ya que
Amistad 
luego vamos a ser víctimas de fraudes y decepciones porque hoy nadie es amigo de nadie, sólo se busca el bienestar propio y el egoísmo lamentable que van en contra de una sociedad unida; nadie es capaz de ayudar a otro y si esto no termina, nuestra sociedad se tornará, como lo es ya, una masa de individuos sazonados de envidia, egoísmo, traición y olvido. De ahí se deduce la famosa frase: “O vivimos todos juntos como hermanos o padecemos todos juntos como idiotas”.

Para algunas personas la amistad es compartir y estar siempre con el amigo, tanto en las buenas como en las malas. La amistad abarca una serie de sentimientos especiales y duraderos.

Para otros la amistad es uno de los valores que debemos cuidar y apreciar, saber llevarla y estimarla, tratando de estar con el amigo en todas las circunstancias de la vida.

Dice el Profesor Freddy Villanueva en sus escritos de prensa: “Quiero ser en realidad un buen amigo, pues, la amistad tiene que ser como el amor, es decir, incondicional. La palabra amistad es trascendental. No cabe duda que una auténtica amistad es aquella que se eleva por encima de todas las barreras de raza, credo, sexo o religión. Esa debe ser nuestra convicción referente a la amistad, además, esa es una maravillosa experiencia.

Una buena amistad se fundamenta en el respeto, la comprensión, la cooperación y la tolerancia. Pero, sobre todo convivir con un elevado sentido de la lealtad entre los amigos. A veces hemos conocido personas que se preocupan demasiado averiguando si tienen o no buenos amigos. Pienso que esas personas deben concentrarse más en ellas mismas, para ver si ciertamente dentro de ellas existe la verdadera amistad.

Muchos maestros que han alcanzado un nivel elevado de conciencia afirman “que nuestra relación humana son un reflejo de nuestra relación interior y de la relación con nosotros mismos”. Por eso es que debemos aprender a respetar, a conocer y más que nada a amarse. Por eso es que debemos aprender a respetar, a conocer y más que nada a amarse. Cuando meditamos con sinceridad conocemos a nuestro mejor amigo, nuestro yo interno, que no es otra cosa que nuestro yo superior.

Lo importante es no preocuparnos por conocer mucha gente o por tener tantos amigos, sino, que cada uno de nosotros nos interioricemos más, y que nos identifiquemos mejor; de modo que pudiéramos ser nuestros propios amigos en verdad, para luego proyectarnos hacia los demás, y, por consiguiente, seremos amigos de todas esas personas que están a nuestro entorno, con sueño de esperanza y realidades por venir, en un mundo mejor”.

El arte de vivir