miércoles, 24 de septiembre de 2014

"LA DECADENCIA DEL SER HUMANO"

El hombre se ha vuelto víctima y esclavo de sus propios inventos

Decadencia 
Pobres seres humanos incapaces de comprender, pues tras años de fallidos sistemas educativos, de fallidos sistemas de valores, muy pocos han sabido reconducir su conducta, sus pensamientos, al nivel que tendría que tener un animal dominante como el ser humano, el hombre ha sido ansioso y caprichoso al querer adquirir el poder de Dios, pero no será nunca Dios si no sabe utilizarlo, es un simple bebé con una herramienta muy sofisticada, y así es como funciona el mundo.
En la sociedad actual se distinguen, básicamente, dos problemas: el primero, radica en que el hombre se ha vuelto víctima y esclavo de sus propios inventos, olvidando el origen de su condición humana, explota la naturaleza indeterminadamente sin tener en cuenta sus consecuencias; y el segundo,  el imperio de la ciencia positiva exclusivista que ha tratado de imponer la lógica para abordar los asuntos humanos  sin dar cuenta de la realidad. Toda esta problemática ha generado una decadencia de lo humano,  la misma que se podría mejorar adecuando espacios para la comunicación y las relaciones humanas.  De esta forma poder lograr una sociedad más feliz y en paz. 
En las últimas décadas la humanidad ha asistido a una gran evolución tecnológica y científica: el computador, los viajes espaciales, Internet, telefonía móvil entre otros múltiples descubrimientos y adelantos científicos en todas las esferas del conocimiento, los cuales invaden y hacen parte  de la cotidianidad de la mayoría de seres humanos; en cierta medida, casi dependemos de esos maravillosos avances que la tecnología y las ciencias han dispuesto para el hombre. Sin lugar a dudas, en la carrera apresurada de la cientificidad y la tecnología, los aportes de las ciencias positivas, también llamadas ciencias duras, han sido cuantiosos.
Sin embargo, es paradójico constatar que muestra más conocimientos adquiere el hombre sobre su entorno, sobre la naturaleza, sobre lo exterior a él, en el campo de los valores, la convivencia, la calidad de vida y la comprensión de la realidad humana,  el panorama es menos alentador.
Es posible observar cómo crecen diariamente, en forma alarmante, la pobreza, el desempleo, los conflictos y desigualdades sociales,  el deterioro ambiental; así mismo, los trabajos en su mayoría son más alienantes, inestables y mal remunerados, por mencionar sólo algunos de los problemas sociales que aquejan la sociedad actual. Y esto no se debe a que las ciencias sociales o humanas no hayan aportado en este aspecto: sería injusto desconocer los enormes esfuerzos que disciplinas como la psicología, la sociología, las ciencias del lenguaje entre otras, han realizado para tratar de comprender los asuntos humanos; el problema radica, por un lado, en el imperio de la ciencia positiva exclusivista que ha tratado de imponer la lógica del método científico para abordar los asuntos humanos, privilegiando los lenguajes matemáticos, econométricos, contables, a través de los cuales se pretende explicar con base en modelos y en supuestos (que uniformizan y desconocen la individualidad) la realidad humana; por otro lado y sumando a  lo anterior el hombre se ha vuelto víctima y esclavo de sus propias invenciones,  olvidando el origen de su  condición humana.
La teoría de la evolución propone que la vida se originó de organismos unicelulares que con el paso de millones de años se fueron transformando para dar origen a nuevas especies pluricelulares más complejas, de donde se generaron posteriormente las plantas y los animales, entre éstos el Homo Sapiens, es decir,  el Hombre, ese animal maravilloso al que la evolución le concedió la posibilidad de caminar erguido, de utilizar las manos y que además dotó de un cerebro extremadamente complejo, que le permite pensar, sentir, representar, expresar y comunicar todo lo que sucede dentro de sí y en su entorno. 


Amo del mundo
A pesar de lo anterior, en Occidente las ideas religiosas que ejercían bastante influencia sobre la vida de los hombres, lo consideraban  el amo y señor de la naturaleza, legitimando la utilización de ésta para satisfacer sus necesidades.  Posteriormente, con el surgimiento del capitalismo, alimentado por las ideas religiosas protestantes, se validó la utilización de ésta como recurso económico explotable. Al ignorar que el hombre hace parte de la naturaleza y que ésta hace parte del él, se está negando el origen de la vida humana. Esto permite explicar la explotación intolerable de los recursos naturales en la búsqueda maximalista de la acumulación de riqueza, olvidando que todo atentado contra la naturaleza y el medio ambiente, es un ataque contra la especie humana, contra sí mismo, lo que puede ocasionar la propia destrucción.

Revisando la historia de Occidente, “desde hace casi dos siglos, con el nacimiento de la revolución industrial, la afirmación de la Razón y del Progreso, y las grandes revoluciones políticas americana y francesa, entramos en una sociedad que se mueve al ritmo del crecimiento económico y de las aspiraciones democráticas“, (bajo el modelo económico capitalista.  Éste es el panorama que circunscribe la sociedad Occidental: el imperio de lo financiero, todas las esferas económicas, políticas, sociales y culturales han sido avasalladas por la lógica financiera dominante, en la cual la empresa juega un papel muy importante, o como lo dice Jean Francois Chanlat , en la que se rinde “culto a la empresa ”.

Bajo este panorama, los asuntos humanos también han sido reducidos a los intereses de la lógica financiera; la ética, los valores humanos han sido desplazados por los valores económicos; los hombres sólo cuentan por su hacer, por lo que producen, y son considerados un factor de producción.

Amparados en este reduccionismo, y en el afán de cientificidad, los discursos económicos, políticos, administrativos, contables, han pretendido explicar la complejidad de las relaciones humanas que éstos involucran (donde lo individual y lo social se intercruzan y en las cuales el hombre se convierte en objeto y sujeto) desde una lógica formal y racional en la que se privilegian los modelos matemáticos, para cuantificar las variables humanas. Los asuntos humanos se han reducido a modelos que no dan cuenta de la realidad, que desconocen la individualidad, la historia personal de cada hombre; de ahí la impertinencia de éstos para explicar y responder sus propias necesidades.

El arte de vivir