miércoles, 9 de julio de 2014

"¿TODOS LOS HOMBRES SON IGUALES?"

Cada persona es distinta tanto interna como externamente.

“Si usted cree que hay diferencias, las encontrará. Si piensa que no las hay, no encontrará ninguna”. (Taisen Deshimaru)

¿todos los homres son iguales?
Las mujeres siempre reclaman que quieren encontrar un hombre bueno, simpático, comprensivo...pero cuando lo encuentran, él es "solo un buen amigo". Después se terminan enamorando de un hijo de puta que les rompe el corazón, y no tienen ninguna vergüenza en luego afirmar que "todos los hombres son iguales". 

Dicen que cuando una mentira se repite muchas veces se convierte en verdad. Yo no estoy tan segura de eso. Si hay algo que he escuchado mil veces es la frase que advierte que “todos los hombres son iguales”. Si digo que nunca lo he pensado, mentiría. A veces las emociones superan la racionalidad. Pero luego pienso en que -como díría Eduardo Galeano- los humanos estamos hechos de historias, de vivencias. Aunque existan similitudes, la trama no puede ser la misma.

Este tema es muy recurrente entre las conversaciones de mujeres, especialmente después de alguna decepción amorosa. “Todos los hombres son iguales” es la respuesta a muchos problemas. La pregunta es: ¿los conocemos a todos para comprobarlo? Esta interrogante puede contestarse en un par de segundos.

Hace pocos días una amiga me comentaba que al meter a todos los hombres en un mismo saco le damos a ellos la oportunidad de decir que todas las mujeres son iguales y, como sabemos, esto no es cierto. En alguna oportunidad leí que un chico comentaba -en modo de broma- que la fórmula para hacer feliz a una mujer era tener una tarjeta de crédito. Por supuesto, me molesté, respiré, pero no tardé en refutar la idea. Lo mismo ocurre cuando dicen la frase “¡tenía que ser mujer!” de forma despectiva. ¿No te molesta? Supongo que ellos sentirán algo similar al escuchar la famosa frase de la que he venido hablando, por eso intento ponerme en sus zapatos cada vez que alguien afirma -sin argumentos sólidos- que no hay distinción entre los hombres.

Cada persona es distinta tanto interna como externamente. Cada experiencia, lectura o persona que se cruza en nuestro camino va construyendo poco a poco nuestro ser. ¿Cómo pueden ser, entonces, dos personas iguales? Ni siquiera los gemelos idénticos lo son. Pero, como dijo alguna vez Einstein: “es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.

Dicen que todo depende del cristal con el que se mire. Y así es. El mundo de la percepciones fascinante y en el proceso de conocer al otro influyen las ideas previas que tengamos sobre las personas. Esto aplica para hombres y mujeres. Tal vez algunas decepciones nos impidan ver más allá y sea difícil encontrar a una persona que rompa el molde preconcebido. Aun así, deberíamos darnos la oportunidad de admirar las pequeñas diferencias, porque cada humano tiene  una historia de vida irrepetible.

El arte de vivir