jueves, 20 de febrero de 2014

"DEFINE QUIÉN ERES"

                                    Y tú, ¿quién eres?


Y tu, ¿quien eres?
Es importante que no olvides que hay cosas que no tienen porqué definirte, lo que eres, lo que dices o lo que sientes. Es momento de que tomes el control de tu vida y te abras a la idea de que no tienes que actuar como “quieres ser” sino como eres.

¿Y qué si tienes 35 con un coche de hace 20? ¿Si tu cabello no es largo y perfecto? ¿Si tu voz no es suave y femenina? Nada de eso tiene que definirte y tampoco lo tendrían que hacer las cosas grandes de la vida.  Las invito a saber cuáles son.

Vendría a ser el papel que jugamos cada uno de nosotros en este gran escenario llamado sociedad. La particularidad de este guión es que a cada uno de nosotros no se nos asigna un solo papel, sino que debemos interpretar y desarrollar diversos roles en nuestra vida diaria, de manera que somos entendidos y definidos en función del papel desempeñado en cada momento (sin dejar de ser nosotros mismos, en esencia, en cada una de las escenas). La comprensión del comportamiento humano obedece, en muchas ocasiones, a la captación del rol que una persona está desempeñando en un momento dado. 

En torno a este concepto, y desde el ámbito de la psicología social, se habla de diversas variables relacionadas con el rol: la identidad, la percepción, la expectativa y el conflicto. La primera de ellas hace referencia a la compatibilidad de todas nuestras acciones en relación al papel que desempeñamos, de ahí que las actitudes de un subdelegado cambien cuando es asignado a director general (los comportamientos vinculados a la dirección no son los mismos que los comportamientos propios de un subordinado). La percepción de rol hace referencia a cómo creemos que se debe
Defínete 
comportar uno en una situación determinada en base a las propias creencias (qué es lo que creemos que debemos hacer en el papel de padre, hija, director de empresa, empleada o amigo). La expectativa de rol, por otro lado, es la percepción externa de los demás de acuerdo a lo que se espera de nosotros (cada uno de nosotros tiene unas expectativas respecto a cómo debe actuar un político, un médico o una policía en un momento determinado). Si estas creencias están extendidas en la sociedad y son generalizadas, se construye el estereotipo de rol de manera que se estandarizan los comportamientos propios de un rol determinado, favoreciendo la inflexibilidad de actuación ya que cada uno de nosotros actúa de acuerdo con lo que socialmente es aceptado, generando posturas rígidas lejanas a la libertad de comportamiento. 

Por último, y quizá sea una de la mayores fuentes de malestar psicológico, se hace referencia al conflicto de rol fruto de la ambigüedad en la información (no tener claras las directrices de comportamiento), de la creación de expectativas erróneas (creer que se debe actuar de un modo determinado sin establecer claramente qué define el rol en sí) y en otras ocasiones se produce un solapamiento de roles incompatible (el marido que a su vez es jefe de su mujer), en cuyo caso debe definirse claramente la situación para desenvolverse correctamente (en la oficina es el jefe pero deja de ser marido y en casa es marido pero deja de ser el jefe).

Ejecutamos distintos papeles a lo largo de un solo día pero seguimos siendo nosotros mismos y a la hora de definirnos y contestar a la pregunta inicial es muy probable que nos identifiquemos más rápidamente con aquel rol que nos autorealiza. Lo que está claro es que en el proceso de autodefinirnos juega un papel clave la identificación con aquello que hacemos aunque en realidad lo que de verdad nos define es lo que somos porque, como decía Goethe, «uno tiene que ser algo para poder hacer algo». Y usted, ¿quién es?

El arte de vivir