jueves, 9 de enero de 2014

"EL ARTE DEL EROTISMO"

Placer y eroctismo.


El placer es estar en contacto con nosotros(as) mismos(as), es sentirnos a gusto con nuestro cuerpo y con los demás. Por eso, todos debemos aprender a conocernos y saber lo que sentimos. Nunca es tarde para dedicarnos atención. Los expertos en sexualidad recomiendan que previo a una buena relación sexual debe haber un periodo grato de estimulación, el cual hará que ese momento de intimidad de una pareja sea único, irrepetible y altamente placentero.

Embarazada

Si hubiera dicho que su abrazo iba más allá del abrazo, tanto que al final se confundían sus contornos, tanto que nuestra carne desaparecía, tanto que perdíamos nuestra respiración, devorados ella y yo por la misma boca sangrienta e insaciable. Mircea Eliade.


* Jamás había sido besada por una mujer, con fuerza, a fondo, completamente, como por un hombre (...) tuve esta revelación igual que se penetra en una sala misteriosa, cuando me arrastró allí donde imaginaba no poder soportar más el dolor y luego más lejos aún, allí donde no había dolor en absoluto. Kate Millet.


experimentar una vez más este instante trémulo, tenerle, conocerle y dejarle irse, como un pájaro cautivo que sentimos palpitar bajo nuestros dedos antes de liberarle en el aire claro. "¡Ahora, sí! ¡Oh Dios mío!" le oí exclamar al segundo de su vuelo. John McGahern.


Sin embargo, no decía ni una palabra, parecía estar inmóvil, insensible a sus terribles golpes, y yo simplemente distinguía en ella un movimiento convulsivo de sus dos nalgas, que se estrechan y dejaban de estrecharse a cada instante. Jean-Baptiste de Boyer d´Árgens.


Me concedió algunos minutos de tregua antes de volver con un objeto que no reconocí enseguida, sino que se reveló como un simple calzador de hierro forjado sobre un tallo de bambú que ella probó en su palma antes de volverme contra la pared... Almudena Grandes.


Y cuando sintió una mano que se deslizaba por entre las bragas bordadas de encaje, justo para desnudar sus riñones con precisión -pero tiernamente, con reverencia-, la idea que se le vino a la cabeza, es que estaba muy contenta de estar en Inglaterra, y de aprender las costumbres británicas. Helen Zahavi.


Posando mis labios sobre tu piel, recorro tiernamente tu calor, sintiendo poco a poco, la fuerza salvaje de tu pasión.


Tus manos siguen la senda de mi desnudo cuerpo y desembocan en los oscuros rincones de mis deseos, y allí, cual firmes centinelas del mayor tesoro que poseo, y cual ladronas de cuento, se apoderan de mi voluntad de hierro.

El arte de vivir