sábado, 23 de noviembre de 2013

" Igualdad "

Igualdad social mayor felicidad.


Por la igualdad

"Las sociedades con un mayor nivel de bienestar son aquellas en las que hay un mayor nivel de igualdad social. La felicidad no es un asunto solamente individual, sino que depende de un entorno más justo, en el que se respeten los derechos humanos, se cuide el medio ambiente y exista el apoyo social". Así lo demuestran las investigaciones que ha presentado catedrático Carmelo Vázquez (Universidad Complutense).

Como muchos de los presentes esperaban, Rojas Marcos ha mencionado algunos factores "protectores" de esa felicidad, como son las relaciones afectivas, la resilencia (que es la capacidad de ser flexible y resistente a situaciones adversas) o la sensación de que se tiene el control de la propia vida.


Frente a la igualdad
Por su parte, el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga, codirector del proyecto de Atapuerca, ha hecho un repaso de la evolución humana para explicar cómo hace un millón de años la especie "dejó de ser presa para convertirse en la mayor depredadora". Fue entonces, ha asegurado, cuando comenzó la competencia con los otros grupos humanos y la solidaridad dentro del propio.

Vivir en armonía

Sin embargo, el investigador ha asegurado que las recetas para ser feliz las encuentra, precisamente, en "tratar de no dejar el mundo peor de lo que lo encontramos" y en "vivir en armonía con otras especies y mi felicidad se va con el expolio y la avaricia sin sentido".

La conferencia de Arsuaga ha tenido mucho en común con las investigaciones del catedrático de la Universidad Complutense. Vázquez ha recordado cómo en el pasado, y aún muchos lo creen así, los índices de bienestar humano se midieron por el Producto Interior Bruto o por el índice de desarrollo de Naciones Unidas (basado en la esperanza de vida, la escolarización, etc.). Ahora se analizan otros
Pobreza
baremos, como el desarrollo de los derechos humanos o la participación ciudadana.

Otros estudios revelan, asimismo, que la felicidad defiende de las infecciones (los felices enferman menos). También se ha demostrado, con los datos de un estudio de Estados Unidos, que entre los 18 y los 50 años el nivel de satisfacción personal baja, pero vuelve a subir a partir de esa edad.

                                                              El arte de vivir