jueves, 10 de agosto de 2017

"YO NO CONFÍO EN MUCHA GENTE, POR QUÉ LA GENTE TIENE LA COSTUMBRE DE SER FALSA Y MENTIROSA"

“No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto”. Aristóteles.
No confío 
Nuestra sociedad actual es pura fachada, predomina la mentira, la adulación barata, las medias verdades, el engaño, la ley del más fuerte. Anteponemos lo material a las personas. Los únicos intereses que nos mueven son nuestros problemas, nuestro confort, los problemas de los demás nos dan exactamente igual.
Para quedar bien, utilizamos los mejores argumentos adornados con frases hechas, y a veces, incluso, dejamos boquiabiertos a quienes nos escuchan, pero nuestro discurso de solidaridad, igualdad, coherencia, responsabilidad, libertad queda anulado porque nuestros hechos lo desmienten.
Para Noam Chomsky, (lingüista y analista social) la hipocresía se define como la negativa a aplicar en nosotros mismos los mismos valores que aplicamos en otras personas. No simplemente la incoherencia entre lo que se defiende, lo que se dice, y aquello que se hace.
Tal incongruencia no es producto de un error ingenuo, sino que es producto de la conveniencia táctica, usada para acomodar situaciones y adaptarlas de manera oportunista al objetivo personal de ganar espacios en un mundo ante el cual, si nos presentamos como somos quedaríamos fuera de lugar.
Frente a la hipocresía está la honestidad. La honestidad es una cualidad humana que consiste en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad, y de acuerdo con los valores de verdad y justicia. En su sentido más evidente, la honestidad se entiende como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas.
La honestidad implica la relación entre la persona y los demás, pero también de la persona consigo misma.
En medio, la amistad y la solidaridad.
Vivimos en un mundo egoísta e hipócrita porque, entre otras razones, nos da miedo el compromiso; esperamos que la solidaridad venga de los otros; porque estamos tan aferrados a posesiones, sillones, espacios reales o ficticios que nos cuesta demasiado desprendernos de lo más mínimo..

El arte de vivir