viernes, 21 de abril de 2017

"EL VALOR DE HUMILDAD

El valor de la humildad
“En la vida hay que ser humilde”. ¿Cuántas veces hemos oído esta frase?
Lo que trata de explicar es que no debemos olvidar de dónde venimos ni lo que cuestan las cosas; también indica que conviene tener en cuenta a los demás y poner los pies en la tierra para no fantasear con delirios de grandeza.
El valor
Ser humilde implica conocer, reconocer y aceptar nuestras debilidades, limitaciones y defectos, que van de la mano de nuestras capacidades, aspiraciones, retos, propósitos e intenciones. En definitiva, tener un conocimiento realista y no sesgado de los que somos. Conocernos de tal manera que no exageremos lo que no tenemos.
“Humildad” es un término que proviene del latín humilitas, y éste, a su vez, de la raíz humus, relacionado con las partes “bajas” de la tierra, lo que favorece la fertilidad.
En la madre naturaleza, el humus
1.- Da consistencia a los suelos. La humildad es la base para construirnos como personas y evolucionar sobre pilares fuertes.
2.- Hace más sencillo labrar la tierra, porque mejora las propiedades físicas del suelo. Nos permite conectar con nuestro yo y con nuestra esencia y así evaluar nuestro margen de maniobra y poder mejorar.
3.- Desintoxica los suelos. La humildad nos aleja del egocentrismo humano, evitando que el mundo gire en torno a uno mismo.
4.- Evita la formación de costras y la compactación. Nosotros también podemos evitar reacciones a la defensiva y críticas destructivas e injustificadas que dificultan las relaciones personales y la consecución de nuestros objetivos.
5.- Ayuda a la retención y al drenado del agua. Educándonos en este valor podemos valorar y compartir los logros fruto del trabajo y el esfuerzo, valorando los apoyos y promoviendo la ayuda mutua.
6.- Incrementa la porosidad del suelo. Debemos trabajar para ser flexibles y receptivos a nuevas ideas, propuestas y colaboraciones, y a compartir y valorar el trabajo ajeno.
7.- Facilita la toma de nutrientes.Siendo personas humildes podemos relacionar, disfrutar y compartir las inteligencias  de las personas que nos rodean, ayudándonos a crecer como personas y profesionales.
8.- Ayuda a conservar las hojas verdes. Las personas humildes conservan cosas buenas y se rodean de gente que disfruta de su compañía porque llenan de sencillez sus vidas.
9.- Estimula las cosechas. La humildad promueve nuevos logros reconocidos, valorados y disfrutados sanamente por uno mismo y los demás.
10.- Controla la salud y el metabolismo de la planta. Siendo humildes estamos en equilibrio con nosotros y con lo que nos rodea.
Con todo esto podemos hacer un símil: el humus es al árbol lo que la humildad a la persona. Sin olvidar que antes de las hojas, flores o frutos que se ven, somos semillas y raíces.
No se trata de aceptar las debilidades y limitaciones y estancarse. Tampoco se trata de obviarlas y actuar como si no existieran. Ser humilde es entender que vivimos en continuo proceso y cambio y que siempre se aprende de todo y de todos. Que, conociéndonos, somos capaces de trabajar esos límites y debilidades y avanzar.

Creer que lo sabes todo te cierra las puertas a tu evolución personal y profesional y te distancia de las personas.

El arte de vivir