lunes, 2 de mayo de 2016

"ENSEÑA A TUS HIJOS CUESTIONAR"

“No solo enseñes a tus hijos a leer, enséñales a cuestionar lo que leen… ¡Enséñales a cuestionar TODO!
George Carlin

Enseña a tus hijod
Querido lector: esta frase plantea un reto para quienes tienen hijos, sobre todo para quienes tienen hijos pequeños, cuando el implantar el hábito de leer, implica no solo leer, sino aprender a leer. Sin embargo, conforme nos vamos internando en el universo tecnológico de nuestra civilización, es sorprendente como vamos perdiendo esta poderosa habilidad, LEER y otra igual de trascendente, ESCRIBIR… y ya no me voy más al detalle, con la penosa realidad de que ya ni siquiera nos preocupa escribir correctamente, pues esa forma de escribir nuestros pensamientos con el  ‘chat’ electrónico y la ‘mensajería’ en pantalla celular, está dando al traste con la redacción, la ortografía y la gramática de nuestro idioma y lengua, el español.
El reto al que me refiero, que hasta hace diez o quince años nos parecía infranqueable, ACTUALMENTE PARECE QUE LO ES AÚN MÁS; pero creo que tiene una solución factible, práctica y con resultados perdurables…
Antes de seguir con mi propuesta, creo que debemos de releer esa sentencia atribuida a George Carlin:
“No solo enseñes a tus hijos a leer, enséñales a cuestionar lo que leen… ¡Enséñales a cuestionar TODO!

Espero que lo notes: no va dirigido este mensaje a un maestro o tutor escolar, ¡se dirige a los padres!
Entonces, la invitación tan rígida que plantea esta frase imperativa y que a tí como a mí nos parece un soberano reto, tiene como objetivo encausar de un modo constructivo y permanente la formación CULTURAL  de NUESTROS HIJOS.
Es natural que nos parezca inaudito este enfoque de construcción familiar, que pone al frente a los padres en EL PROYECTO PATERNAL MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA: LA FORMACIÓN CULTURAL DE SUS HIJOS. ¡No debería ser de otra manera! Pero la vida moderna ha traído consigo una serie de obstáculos generados por los efectos deletéreos sobre la economía hogareña y del relajamiento en la relación de las parejas que tienen a su cargo, bajo cualquier forma de contrato social, a sus hijos.

Pero, seamos de una vez drásticos y realistas: cualquiera que sea el tipo, la forma y el estado de evolución de la pareja, tenemos frente a nosotros dos proyectos magistrales, que automáticamente nos son atribuibles como responsables, desde el momento de engendrar hijos:

A) la responsabilidad para la formación cultural de nuestros hijos.

B) La responsabilidad de mantenerlos y proporcionarles protección, salud, alimentación, sustento y EDUCACIÓN y AMOR; todos, excepto el último, derechos constitucionales de los niños, incluidos en nuestras leyes.

Es de lo más común en la actualidad descargar indebida y prácticamente TODA LA RESPONSABILIDAD para el desarrollo y cumplimiento de ambos proyectos A LOS MAESTROS EN LA ESCUELA y de delegar el seguimiento y supervisión a diversas personas y hasta a algunas instituciones, menos a los responsables naturales, sus padres; A SU PADRE Y A SU MADRE.

El asunto se torna difícil cuando solo uno de los progenitores está a cargo de la formación cultural y el otro está ausente siempre o… no existe. Los conflictos que genera esta forma de vivir, tendrán sus consecuencias en esas ‘esponjas’ de todo tipo de experiencias que son nuestros hijos. Pero no todo está perdido, siempre que el progenitor a cargo de tales vástagos, se ‘flete’ con todo el paquete. Aquí tenemos lo que llamamos ‘área de oportunidad de mejora’, donde la frase de George Carlin se convierte en POLÍTICA RECTORA. Luego veremos cómo funciona LA LECTURA, como lo indica George.
Quiero terminar con este desplegado de explicaciones, planteando la situación más grave y hasta fatal, que es el caso en que la responsabilidad de los proyectos de formación citados se le delega -a la buena o a la mala-  a cualquier familiar o persona, esto es lo mismo que decir que NO ESTA A CARGO DE NADIE LA FORMACIÓN DE LOS HIJOS. No quiero distraerme en detallar por qué. Te creo capaz de deducirlo.

Volviendo al caso más común, en que por cualquier causa o motivo uno solo de los padres se hace (o lo hacen) responsable de la FORMACIÓN CULTURAL de los hijos pues deberá adoptar  como regla el precepto latente en la frase de George Carlin:

“…enséñales a cuestionar lo que leen… ¡Enséñales a cuestionar TODO…!
Pero mucha atención: no te confundas con el papel que debe asumir aquel padre o madre ante sus hijos. Allí estriba la diferencia en convertir esta responsabilidad en un tormento o en una misión llevadera:

NO DEBEMOS CONVERTIRNOS EN MAESTROS DE NUESTROS HIJOS, DEBEMOS SER SOLAMENTE SUS INFALIBLES GUÍAS.

NO DEBEMOS SER SUS SUPLENTES, SINO SUS COLABORADORES.

NO DEBEMOS SER ‘TODÓLOGOS’ EN LAS MATERIAS DE NUESTROS HIJOS; TAN SOLO DEBEMOS SABER COMO ORIENTAR LA BÚSQUEDA QUE ELLOS DEBEN ENCABEZAR… Y RESOLVER.

NO DEBEMOS EXIGIRLES LOS MÁXIMOS RESULTADOS EN SUS EVALUACIONES. ES MEJOR COMENZAR CON PROMOVER Y CULTIVAR EN ELLOS LOS CONCEPTOS DE VALOR Y LEGÍTIMA GRANDEZA HACIA SÍ MISMOS, HACIA QUIEN LO EDUCA Y MANTIENE; QUE TRADUZCA EN ALGUNA FORMA DE AMOR HACIA SU FAMILIA, LA BÚSQUEDA DE MEJORES RESULTADOS Y DESARROLLAR EL CONCEPTO DE LA CALIDAD Y DESARROLLO DE SUS HABILIDADES Y TRABAJO, COMO UNA FORMA DE VIVIR SATISFACTORIAMENTE Y FELIZ.

¿Difícil? Claro, pero no imposible. Quizá como en todo, solo al principio. Conforme pasen los días, meses o años, será cada vez más fácil cumplir con esta hermosa responsabilidad. Pudieras temer al hecho de que careces de conocimientos, práctica o habilidad suficientes. Pero te puedes llevar la grata sorpresa de que tus hijos posean ya destrezas en el manejo de aparatos, que conozcan como resolver las fallas de tales máquinas, etc. así que tu papel se primordialmente el de un guía.

¿Obstáculos o resistencias? Las encontrarás en cualquier proyecto formativo que emprendas. Pero casi es seguro que no te encontrarás con nada nuevo. Si es importante destacar que no debe haber más de uno solo líder en este proyecto. Así que no deberás permitir interferencias ‘apapachadoras’ de tu pareja, de tu madre o de alguna amistad que pretenda influir en tus hijos o en ti MODIFICANDO tus programas o decisiones.

¿Caro? Pues eso depende más que nada de lo que tú quieres obtener, de cuanto puedes invertir y de la utilización eficaz de los recursos de los que puedas echar mano.

¿Interferencias? Casi las mismas que te pudieran estar afectando a ti: la televisión, el chat en internet o por celular (‘mensajería electrónica’). Son un terrible distractor cuando se hace uso de ellos dentro de los tiempos establecidos para realizar las actividades o tareas de cualquier proyecto. No puedes prescindir de estos recursos, pues son a veces herramientas que sirven tanto para la diversión como para la educación. Entonces, úsalas como un premio para el tiempo libre, para ti y para tus hijos.

RECUERDA: NO ESTAMOS HABLANDO DE LA FORMACIÓN ESCOLAR DE LOS HIJOS, ESTO ES, DE SU EDUCACIÓN; ESTAMOS TRATANDO LA FORMACIÓN CULTURAL HOGAREÑA (a menos que puedas proporcionarle los servicios especializados de una persona o institución experta en la materia de que se trate).

Qué medios, recursos, momentos, incentivos, premios, herramientas y preparación tuya es requerida… son tema para la siguiente conversación. Pero indudablemente demandan menos inversión y tiempo de tu parte, sino desde el principio, si a mediano y largo plazos.

Y lo más prometedor de este proyecto: cada progreso que obtengas en su FORMACIÓN CULTURAL, te ayudará a resolver muchas de las situaciones que enfrentarás cuando te toque comenzar el otro proyecto, el de su FORMACIÓN EDUCATIVA. Eso sí, ¡tienes muy poco tiempo entre el arranque del primer proyecto y el inicio del segundo…!

El arte de vivir