jueves, 31 de marzo de 2016

"SOY MEJOR Y DIFERENTE"

Que yo no sea mejor ni diferente no lo decides tú. Lo decido yo. Porque es mi vida.
Y sí... lo soy. Superior al resto del rebaño. Pero no por genética. Sino por propia voluntad. Porque lo elegí así. Quería apartarme de la mediocridad que tú representas.

Ser diferente
Hoy en día se nos forma para tener la auto-estima baja. Para depender de los demás. Se nos forma para la debilidad ante la autoridad. Para que una mujer-media naranja (o un empresario al que mendigas un curro) decida lo que importas o no. Que tu relevancia dependa - craso error- de la profesión que tengas o de que ligues. Pero el Yo es relevante por sí mismo. No necesitas trabajar para ser alguien, todo lo que te han contado con la propaganda capitalista es un timo. Eso solo conduce a la esclavitud. La "galera" del éxito y del fracaso. El gran engaño que Risto Mejide cree a pies juntillas. Sí, esa gente que dice ser de izquierdas, y luego son capitalistas salvajes.

En el momento en que te desenganchas del remolque, es cuanto tú decides tu propia importancia, la farsa  ya ha acabado. El telón del teatro ha bajado.

Yo he elegido ser un Iluminado. He elegido ser un ególatra. He elegido ser mejor y diferente. Y he elegido reirme de los mediocres que me envidian por mi grandeza. La grandeza que les eclipsa.

Este hilo es la reflexión del Super-Hombre de Nietzsche. Es  el hombre normal que decide romper sus cadenas, y ascender por encima del vertedero que le rodea. Es la liberación. La autentica liberación del peor enemigo: tus propios prejuicios y complejos. Ese virus con el que te han infectado en colegios, películas y canciones.

He llegado incluso a la conclusión, desde hace pocos años, de que la mayoría de la gente me aburre. Solo los veo como simios sin conciencia, robots programados para sentarse en un bar enviándose wasaps por aburrimiento. Son miembros del  San Fermin borracho y ruin. Son hijos de la fiesta vacua. De la no inquietud.

Esos mediocres me produce arcadas que ninguna Biodramina puede eliminar. Por lo tanto, tengo que alejarme de ellos para que no me depriman con sus limitaciones. Son el ajo y yo soy el vampiro.

Conozco los peligros de este camino, y soy consciente de que la egolatría no suele conducir al camino adecuado. Si te transformas en Pablo Iglesias puedes estamparte contra el muro. Lo sé.

Pero no puedo tampoco luchar contra mi propia Naturaleza. ¿Por qué negar aquello que realmente siento en mi interior?

Si me considero un ser superior, un Iluminado, mejor y diferente que el resto del rebaño, si considero a la mayor parte de la raza humana estúpida, inferior y salvaje, ¿por qué voy a negarlo? ¿por qué voy a ser politicamente correcto? ¿para qué voy a engañarme?

¿Por qué y para qué? Al final todo se resume en éso. Por qué y para qué.

El arte de vivir