sábado, 16 de enero de 2016

"LA VERDAD SOBRE LA MENTIRA"

La verdad muchas veces duele, pero seguro no mata, dice el lugar común. Ser sincero a veces da miedo, implica responsabilidad y valentía. Pero también hay espacios que uno prefiere preservar. Y aquello de lo que no se habla puede necesitar de la mentira para ser encubierto. 

En general, mentimos cuando consideramos que algo que hicimos, sentimos o pensamos debe permanecer oculto. Los motivos por los cuales “eso” no debe saberse son variados: quizá lo que nos ocurre esté mal visto, tal
La verdad
vez pueda lastimar a algún ser querido, ponernos al descubierto o en peligro. Generalmente, lo que sucede es que donde hay una mentira hay temor: miedo a ser reprobado por haber hecho algo inadecuado, a dañar a un otro, o a que algo se nos vuelva en contra. La mentira tiene relación con la ilusión, el engaño y la poca capacidad de tolerar con autenticidad aquello que nos pasa. Quizá por eso todas las personas algunas vez escondimos algo o nos resistimos a enfrentar la verdad. Por ello es bueno guardar la vara acusadora en el cajón. Reflexionar y bucear en nuestro interior es un buen camino para comprendernos un poco más y, desde allí, empezar a modificar aquello que deseamos cambiar.
Muchas personas mienten en el afán de conseguir la aprobación externa, ya que ellas mismas no se aprueban tal cual son. Muchos hombres exageran sus cualidades masculinas y dicen ser "protectores" cuando en realidad son algo inmaduros y actúan como adolescentes. En el caso de las mujeres que tampoco se aprueban a sí mismas, suelen fantasear con una vida que no es la que en realidad viven. La mayoría dice tener un marido e hijos sumamente maravillosos, que viven pendientes de ella y la ayudan todo el tiempo. En realidad, todas las mujeres sabemos, que el 90% de ellas, primero es madre, luego esposa y finalmente se dedica algo de tiempo para sí misma.

De todos modos, a la larga o a la corta, las mentiras más "gordas" se descubren, y en ese caso y de acuerdo a la gravedad de los hechos que las generaron, pueden ser más destructivas que la verdad más cruda. Por eso, antes de "abrir la boca" (ya sea para soltar una mentira o una verdad dolorosa) hay que pensar muy bien lo que se va a decir y cómo se va a decir. No hay que olvidar que la mentira genera desconfianza y contribuye a romper el vínculo de una pareja. Siempre conviene evitar lastimar a la otra persona, pero no a base de mentiras que tarde o temprano serán descubiertas. La verdad tampoco es siempre la mejor solución. Muchas veces es preferible,  simplemente callar. Hay verdades que pueden causar un dolor innecesario y a veces es mejor esperar a que llegue el momento oportuno para hablar con serenidad y  muchísimo tacto.

El arte de vivir