jueves, 17 de diciembre de 2015

"¿LE ECHÁS LA CULPA DE TUS PROBLEMAS A LOS DEMÁS?"

Lo que más nos gusta (quizás lo único) de nuestros peores momentos es, al menos, poder quejarnos, echar las culpas a otros y sentirnos víctimas del mundo. Es muy relajante decir “tú me hiciste esto”, “tú me lastimaste”, “tú me arruinaste la vida”, “tú  me engañaste”, “tú me defraudaste”….
Que la culpa la tiene el marido, la ex pareja, la madre, el perro, la vecina, el clima, el gobierno. Todo alrededor nuestro parece impedirnos ser felices. Eso dicho vulgarmente es la víctima mental. Primero reconózcan ustedes si están así, reconozcan si son quejosos.

¿Culpable?
Tanto tiempo le han entregado a los demás la responsabilidad de su vida. Cada vez que uno dice: -”¿cómo querés que sea feliz con la familia que tengo?” “¿cómo querés que sea feliz si Dios está en mi contra?” “Y ahora en el 2016 se viene el fin del mundo”.
Siempre va a haber un motivo para la infelicidad mental. hasta que no entendamos intelectualmente esto y seamos los divinos y heroicos dueños de nuestra historia seguirá la víctima permanente.
Si la víctima, sólo quedara, en la queja verbal no sería grave, pero la energía de la víctima atrae victimarios permanentes en nuestra vida. Uno es un imán energético que emana una cierta frecuencia y esa frecuencia atrae vibratoriamente gente en una cuerda igual. Entonces aquel que está demandando con su carencia, lo único que encuentra es gente igualmente prisionera que te presiona, que te domina, gente que abusa, ni siquiera adrede, es su mecanismo de comunicación. Al ser victimas nos transformamos en discapacitados emocionales. Necesitamos que el otro llene el hueco de lo que no podemos proveer desde adentro. Se nos va la vida esperando que el otro nos ame. Somos mendigos emocionales.
El desapego se produce cuando ya no nos aferramos a la necesidad física de la aparición del otro en nuestra vida para sentirnos felices, somos felices porque estamos vivos en el planeta.
Asi vamos a atraer a nuestra vida a gente que vibre en esa misma frecuencia de libertad. Todas las relaciones que tuvimos hasta este momento son las relaciones que merecimos tener. Es lo que escribimos y decretamos claramente, según las asignaturas pendientes en este paso por el planeta tierra. Experimentamos lo que habíamos generado, el abuso, la compasión, el amor, la carencia. Nos fabricamos los maestros perfectos para pasar por las experiencias que nos hacen falta para evolucionar . Toda relación que tenemos en nuestra vida, es la relación que hemos atraído en forma perfecta, aunque esa perfección, a la mente le parezca horrenda. Así que no más victima, cambiemos la frecuencia vibratoria que emanamos si queremos que mejoren nuestras relaciones.
El futuro depende de lo que en este momento hagamos.

El arte de vivir