lunes, 19 de octubre de 2015

"PSICOLOGIA POSITIVA... EL RESPECTO POR LAS OPININIONES AGENAS"

Decir que las opiniones son respetables —todas ellas— es una de las frases más repetidas cuando se enfrentan opiniones diferentes. Sin embargo, la norma de respetar las opiniones ajenas es demasiado vaga y, por eso, inservible.


Respecta los demás, sus opiniones
Si no sabemos distinguir los significados de respeto y tolerancia, corremos el riesgo como sociedad de desalentar los gestos y actos nobles, ya que daría lo mismo ser "un burro o un gran profesor", gracias a la presión social que nos obliga a respetar la opinión ajena, en lugar de tolerarla, como corresponde, desalentando así la búsqueda humana del respeto ajeno como valor en sí mismo, a través de conductas de vida nobles.
Las discusiones, los debates, el intercambio de ideas... son los motores que mueven el mundo, son los que nos llevan al ser humano a ir mas allá de donde estamos, a mejorar en todos los aspectos, y son necesarios para el desarrollo y supervivencia de la especie a largo plazo.

Desde el punto de vista de la psicología positiva, dentro de estos debates o discusiones, podríamos necesitar varias de las fortalezas, que nos ayudan a conseguir la felicidad, cuando las poseemos; entre ellas, están el amor por el conocimiento y el aprendizaje, la fortaleza de juicio y pensamiento crítico, el conocimiento de mi perspectiva y la de los demás, la pasión y el entusiasmo cuando defendemos nuestras ideas y opiniones

Hay que ser capaz de tolerar las creencias de cualquier persona, por muy absurdas y sin sentido que sean, a pesar de estar convencido de su falta de sentido.

Una opinión significa poner en ella todos tus sentimientos; cuando algo realmente nos concierne, todo el que mantiene puntos de vista diferentes, nos deben desagradar profundamente; al igual que hay que intentar comprender y tolerar las opiniones de los demás.

Podré desaprobarlas, pensar que están equivocadas, argumentar en su contra, burlarme de ellas o incluso despreciarlas; pero siempre tolerarlas; ya que sin convicciones, sin sentimiento alguno de antipatía, no puede existir ninguna convicción profunda; y sin ninguna convicción profunda no puede haber fines en la vida, y por ende, no se logrará conseguir la tan ansiada felicidad.

Ahora bien, sin tolerancia desaparecen las bases de una crítica racional de una condena racional.

Hay que defender la comprensión y la tolerancia a cualquier precio.

Comprender no significa perdonar, comprender no significa justificar, comprender no significa cambiar de opinión; puedo discutir, atacar, rechazar, condenar con pasión; pero no puedo exterminar o sofocar, ya que esto último, significaría destruir tanto las opiniones buenas como las malas; tanto las verdaderas como las falsas.

El arte de vivir