viernes, 13 de junio de 2014

"EL ENTUSIASMO"

Encender el entusiasmo.



Encender el entusiasmo
La palabra entusiasmo proviene del Griego y significa tener un Dios dentro de sí. 
La persona entusiasta o entusiasmada es aquella que es tomada por uno de los dioses, guiada por su fuerza y sabiduría, y por ese motivo podría transformar la naturaleza que lo rodea y hacer que ocurrieran cosas. 
Sólo las personas entusiastas son capaces de vencer los desafíos de lo cotidiano. Es necesario por lo tanto entusiasmarse para resolver los problemas que se presentan y pasar a una nueva situación. 

El entusiasmo no es una cualidad que se construye o que se desarrolla. Es un estado de fe, de afirmación de sí mismo. 

La persona entusiasta es aquella que cree en su capacidad de transformar las cosas, cree en si misma, cree en los demás, cree en la fuerza que tiene para transformar el mundo y su propia realidad. Está impulsada a actuar en el mundo, a transformarlo, movida por la fuerza y la certeza en sus acciones. 

Es necesario creer en uno mismo, en la capacidad de hacer, de transformarse y transformar la realidad que nos rodea.
Dejar de un lado toda la negatividad, dejar de un lado todo el escepticismo, dejar de ser incrédulo y ser entusiasta con la vida, con quienes nos rodean y con uno mismo.

El entusiasmo es ser alegre y animado. Es hacer algo con entrega, celo y gran deseo. Es dedicar el cien por cien de la capacidad a tus trabajos, sin reparos. Ser entusiasta es emocionarse con algo, deseando que se haga realidad. “Entusiasmo” quiere decir “Dios-dentro”. Consiste en estar pletórico de un espíritu benéfico. No es algo que haces, sino el cómo lo logras. Cabe entusiasmarse en cosas tan simples como ir a la escuela, sacar la basura o ir de excursión.Hay entusiasmo cuando pones alegría en todo lo que haces y le dedicas lo mejor de ti mismo. El entusiasmo convierte hasta el trabajo más aburrido en algo que resulta divertido. 
¿Cómo se practica?
El entusiasmo es una actitud. Su fuente está dentro de ti. Eres entusiasta si de apasionas con tus proyectos. Para entusiasmarte piensa en lo agradable que va a ser algo o de qué manera conseguirás que te resulte divertido. Por otro lado, tampoco es posible emocionarse con todo; por eso, a veces tendrás que recurrir a la imaginación hasta encontrar el lado atractivo de cada tarea: Para ser entusiasta hay que ser optimista. Imagínate los resultados de tu obra antes de verla acabada. Eso se ayudará a ilusionarte con el trabajo. El entusiasmo comprende también los placeres sencillos de la vida, no sólo las emociones fuertes, que habitualmente no llegan y, cuando llegan, cansan antes que las sencillas.

El arte de vivir