domingo, 7 de agosto de 2016

"SIEMPRE HAY UN ROTO PARA CADA DESCOSIDO"

 Es un refrán de tradicción española que , al igual que el de su versión “negativa” «Nunca falta un roto para un descosido»,  significa  que a nadie le falta alguien que lo quiera; que por más defectos que tenga una persona: siempre encontrará otra igual a ella.
     También se puede expresar: " nunca falta un roto para un descosido".
 
Felicidad
  Este refrán es el fruto de la experiencia de que todos los individuos, de cualquier especie, por raros que sean, pueden encontrar un ambiente apropiado a sus particularidades.
   A veces se usa de manera despectiva al dar la explicación de que mediante él «se da a entender que los pobres y desvalidos suelen hallar alivio y consuelo entre los que igualmente lo son. Lo suele decir como en desquite la persona que por su escaso haber o poco mérito se ve desdeñada. Aplícase también cuando se unen dos personas que son tal para cual».
Según " el alquimista" en la página -lapatriaenlinea.com:los refranes se sustentan en unas leyes universales de las cuales deriva su aplicación.
"Dime con quién andas y te diré quién eres", "Cada oveja busca su pareja" y "Siempre hay un roto para un descocido". Estas tres frases tienen su origen en una ley universal que se denomina: La Ley de la Afinidad Vibratoria o Ley de la Atracción Objetiva, que es la que rige toda asociación en el universo en función de su nivel vibratorio y es aplicable desde lo infinitamente pequeño hasta lo infinitamente grande.
Nosotros los hombres también estamos regidos por esta ley en lo que respecta a nuestras relaciones y es la que rige las mismas. Es por esta ley, que sin darse cuenta, los borrachos están entre borrachos, los mentirosos entre mentirosos, los corruptos entre corruptos etc.
También es la que rige la asociación matrimonial, donde por afinidad vibratoria nos juntamos con nuestros símiles. A cada hombre le corresponde la esposa que se merece y viceversa. Por tanto, si anhelamos tener un príncipe azul como esposo, seamos verdaderas princesas virtuosas y viceversa.

El arte de vivir