viernes, 10 de abril de 2015

"JUZGAR A LOS DEMÁS"


Juzgar es un uso importante de nuestro albedrío y requiere gran cuidado, en particular al formarnos opiniones acerca de otras personas. Todos nuestros juicios deben ser guiados por las normas de rectitud. 
En ocasiones, nuestra mente opera en modo piloto automático.
Y es que debido a toda la carga genética que llevamos dentro, fruto de todo lo que han vivido nuestros ancestros a través de años y años de evolución, tanto física como mental, es difícil no tomar inconscientemente en consideración ciertos aspectos que nos definen como personas a la hora de actuar ante ciertas situaciones.
Hoy quiero hablar específicamente de algo que considero es un virus que poco a poco se ha ido extendiendo en las personas.
Me refiero al de Juzgar Sin Conocer.
Muchas veces los demás nos juzgan sin conocernos, e incluso a veces somos nosotros quienes lo hacemos con los demás.
Y no sólo me refiero a juzgar personas. Los seres humanos tenemos la increíble habilidad de pre-juzgar todo lo que se nos atraviese por el camino. Desde una comida, pasando por electrodomésticos, hasta servicios, personas, actitudes, reacciones… etc
Todo lo juzgamos, y lo que es peor, muchas veces pre-juzgamos.
La vasta mayoría de las veces que pre-juzgamos a alguien, lo hacemos sin saber nada de dicha persona, sin haberle conocido, o haber intercambiado palabra alguna. Esto me trae a la mente la canción: Oswaldo de la banda: Árbol
Y es que pre-juzgar significa literalmente “Juzgar Antes De”. Viene de la palabra Prejuicio.
Como vimos en publicaciones anteriores, se dice que los prejuicios son los procesos mediante los cuales se prejuzga a una persona o situación y, en general, implican la elaboración de un juicio u opinión acerca de una persona o situación antes de determinar la preponderancia de la evidencia, o la elaboración de un juicio sin antes tener ninguna experiencia directa o real.
Podemos decir que el motivo por el cual Juzgamos a Alguien Sin Conocerlo, es debido a nuestros prejuicios. Y está bien decir, que es inevitable contar con prejuicios, debido a todo lo que ya hemos hablado sobre la preprogramación mental a la que nos encontramos sujetos genéticamente.
Sin embargo, los prejuicios, así como cualquier otro patrón comportamental, pueden ser modificados a través de los hábitos, y no tenemos porqué ser siempre como los demás.
De hecho, yo me pregunto sin respuesta porqué tantas veces he sido juzgado sin motivo alguno, y creo que muchos de ustedes también se han hecho preguntas similares.
Algunas personas tienen la habilidad de crear una película mental sobre los demás, con base en sus experiencias previas, y en lo que se imaginan con base a lo más en la apariencia física, o comportamental notable.
Sin embargo, más que quejarme de estas personas, bajo las cuales sé plenamente que no tengo control alguno, quisiera hacer llegar a ustedes, mis lectores, el mensaje de que es posible deshacernos de esta actitud que sin duda alguna no nos trae muchas ventajas que digamos.
Es que, enfrentémoslo, muchas veces nos hemos visto en la situación que sin conocer a alguien ya nos imaginamos montones de cosas, buenas o malas de esas personas. Lo cierto es que las apariencias normalmente engañan, y nos damos cuenta luego, de que estábamos equivocados, llegando a cierta confusión, pero nunca, a aprender a no hacerlo de nuevo.
Si te ha pasado alguna vez, comprenderás porqué pienso que es tan importante cambiar esta actitud. Es posible que estemos perdiendo grandes oportunidades por el simple hecho de prejuzgar a los demás.
A mi personalmente, me ha pasado que sin conocer algún sistema o software, he pensado de antemano que es inútil, ineficiente o ineficaz. Para luego contar con las opiniones de otras personas que lo han probado y que me dicen que es excelente. Quedando finalmente como un idiota, por el hecho de pre-juzgar sin conocer.
Obviamente, existen casos peores que este, que por obvias razones no querría mencionar en este blog y que cada uno de nosotros sabrá en que casos aplica.
Lo más importante de todo es darnos cuenta desde ahora, que si emprendemos una gran travesía por el mundo del Desarrollo Personal, que este es uno de esos buenos puntos de partida, mediante los cuales lograremos eliminar muchos de los problemas que actualmente aquejamos.
Ahora bien, no es fácil (como todo hábito o costumbre) librarnos de este lastre que nos deja nuestra trascendencia genética, por lo que a continuación dejo algunos consejos, que personalmente me han servido:
  • Al conocer a alguien o algo nuevo, darle mínima importancia a su aspecto visual. Conozco el caso de varios familiares que han adquirido un computador muy bonito, a bajo precio, que finalmente es lento, incompatible y obsoleto.
  • Brindar el beneficio de la duda. No estoy diciendo con este artículo que todo lo que llegue a nuestra vida es bueno y que por tanto debamos pre-calificarlo como tal. ESO TAMBIÉN SERÍA PRE-JUZGAR. Simplemente que todo debe ser analizado no solo a priori, sino a posteriori, para poder emitir un veredicto válido.
  • Contar con opiniones externas y objetivas. Las opiniones objetivas son las más difíciles de encontrar, sin embargo, vale la pena buscarlas con el objetivo de determinar una calificación -por así decirlo- para lo nuevo que conocemos.
  • Tener mente abierta. Muchas veces lo que nos parece bueno es malo, y lo que nos parece malo es bueno. Sin embargo, ante una mente abierta, el concepto de bueno o malo puede variar, por cuanto lo ideal sería poder sacar el máximo provecho de lo que llega a nuestras vidas, y esto es imposible si nos cerramos ante las posibilidades.
Finalmente, no voy a pre-juzgarlos, pero quiero pensar de que todos y cada uno de ustedes, modificará para bien este aspecto que considero fundamental a la hora de poder establecer excelentes y sólidas relaciones vitales, detectar y aprovechar oportunidades y sobre todo, tomar excelentes decisiones en el camino.
Algo simple, que sin duda alguna, puede cambiar nuestra vida, y la de quienes nos rodean.
El arte de vivir