jueves, 16 de abril de 2015

"EL AFECTO NO SE COMPRA"

¿Puede el dinero comprar el amor?

Lo que verdaderamente importa no se puede convertir en mercancía. Cada vez son menos cosas, es verdad. Pero, por más que haya quien también hace negocio de ello, para la gente más normal el amor de verdad ni se vende ni se compra. La amistad se encuentra y se disfruta, pero no se posee. La fe no se adquiere a golpe de tarjeta. Y sentido de la vida no se obtiene en los grandes almacenes (todo lo más te llevas a casa sucedáneos). La trampa de la lógica del tener es intentar convertirnos en aquello que adquirimos. Porque las cosas importantes se viven y dejan huella aunque se alejen; no son de usar y tirar. Lo esencial no es de temporada, y a veces ni siquiera se ve.

Afecto
Como siempre, dije: “NO”, el dinero no puede comprar el amor.
Pero después de escuchar a los demás mi idea fue cambiando, tal vez no compra el amor, pero al haber estabilidad económica, hay estabilidad emocional.
Una compañero opinó: “Claro que sí”, otro compañero respondió: “Sí se puede, es algo muy cierto, a la mujer le gusta la seguridad del hombre: La mujer puede aguantar de todo, humillaciones, malos tratos, y lo más increíble, hasta infidelidad, por no perder su estabilidad económica”.
Al seguir en ese simpático debate, otro compañero decía: “la mujer aguanta que no tengas trabajo y te dice… okay, voy a pedir prestado para darle de comer a mis hijos, pero pasan los meses y 

ve que el hombre no hace nada por traer dinero a casa, entonces lo enfrenta: “o traes para comer o te me vas de aquí”
Muchas veces el hombre dice: “vamos a trabajar los dos para salir adelante más rápido” y allí va la mujer a buscar trabajo, pero el que no lo encuentra es él, aún así, la mujer consigue sacar adelante hogar, hijos y hasta marido ¿Pero qué pasa?
La mujer se cansa de mantenerlo y viene el divorcio. Según unas estadísticas que nos mostraban, la mujer se divorcia más por la falta de seguridad que el hombre le proporciona que por otras causas.
Entonces pensé: Es cierto, muchas de nosotras sufrimos y padecemos con un hombre, golpeador, agresivo, alcohólico, mujeriego, etc. Las mujeres aguantamos mucho, pero algunas lo hacen por comodidad.
Entonces el amor sí está a la venta, ¿qué raro no? Pero entonces yo les dije: que nosotras podemos aguantar muchas cosas es cierto, y no es que nos compren el amor o algo parecido, a todas las mujeres aunque seamos independientes, nos gusta ser cuidadas, protegidas y mimadas, pero sobre todo, seguras con el hombre que amamos y al decir “seguridad”, me refiero a todos los aspectos, podemos ser líderes, fuertes, emprendedoras, pero también nos gusta ser lideradas y qué mejor que por el hombre que amamos. Pero cuando perdemos esa seguridad comenzamos a ser vulnerables es cierto, no se acaba el amor, pero nos apartamos porque el hombre ya no nos da lo necesario, nos sentimos como desnudas y desamparadas.
Entonces viéndolo bien, si se necesita de dinero para comprar aunque sea una rosa para conquistar a la mujer deseada, o para llevarla a cenar o al cine… siempre se necesita dinero.
Yo que siempre defendí que el amor no se compra, con estas apreciaciones tan sencillas y tan ciertas, tuve que aceptar que es cierto, de alguna u otra forma el amor sí se compra. Para vivir en matrimonio necesitamos de la figura del hombre expresado emocional, física y económicamente.
Muchas veces nuestros temas (si se dan cuenta), están enfocados a ellos, muchas de nosotras sufrimos por lo que nos hacen, pero ¿y qué tal? no hay dinero, ¡y todo se acaba!


¿No creen ustedes que sería genial debatir profundamente este tema? Yo misma sufrí por miedo a salir sola adelante y aguante mucho por comodidad hasta que me cansé, y creo que muchas de nuestras amigas viven situaciones de dolor y de mucho sufrimiento por esa estabilidad económica que el marido les da, pero sufren más las que no la tienen y terminan por separarse de su compañero. Ustedes ¿qué opinan?

El arte de vivir